11/11/2015 | 1389

Lanús: pierde el peronismo tras 71 años


Uno de los fuertes golpes que recibió el peronismo en el Gran Buenos Aires fue la derrota en Lanús, el histórico distrito gobernado por el PJ desde 1983, y en donde, desde su fundación (1944), salvo en los periodos de proscripción, todos los intendentes electos fueron peronistas. Más que un dato anecdótico o puramente electoral, es la expresión de una de las consecuencias políticas del fracaso de una nueva experiencia «nacional y popular», que es la quiebra de un histórico aparato punteril de dominación de los explotados que en el distrito ha trasbasado más de un generación.


Décadas de peronismo han dejado el distrito en situación de derrumbe, abriendo el camino al triunfo del macrismo, encabezado por Néstor Grindetti, en alianza con la UCR y concejales «progresistas» que se pasaron antes de su derrumbe de octubre.


La elección del Frente de Izquierda en Lanús tiene relevancia por estar atravesada por una triple polarización: la presidencial, la de gobernación y la municipal, donde el macrismo ganó por apenas 4.000 votos (1,5%). En este marco de polarización, el FIT alcanzó el 4,1% a nivel distrital, ocupando el cuarto lugar y mejorando apenas el resultado de las Paso. El progresismo de Stolbizer quedó quinto con el 2,3, y perdió la representación que tenía en el Concejo.


La derrota de La Cámpora


La Cámpora, que jugó muchas fichas a ganar el distrito, puso el personal protagónico con Julián Alvarez a la cabeza para la jornada que dejó quebrado al aparato histórico del PJ. Alvarez cerró su campaña intentando desligarse del intendente K, Darío Díaz Pérez, responsabilizándolo como único artífice de la situación distrital, sin atender que el PJ local, el kirchnerismo y especialmente La Cámpora han formado parte de este gobierno municipal y en el Concejo. Alvarez no dudó en hacer campaña con el retrógado Código Civil, su obra como viceministro de Justicia de la Nación, y siguiendo esa onda derechista reivindicó al viejo caudillo pejotista, «Manolo» Quindimil, enemigo de la «izquierda peronista», que gobernó el distrito por 24 años, sin dar salida a los problemas más profundos de los trabajadores de Lanús, como son el déficit habitacional, la contaminación y falta de cloacas, el vaciamiento sanitario y educativo. Con la llegada de Díaz Pérez en la «primera tanda renovadora» en 2007, el distrito siguió en caída aún más, abriendo paso al triunfo del macrismo. Las bases de este triunfo macrista fueron la larga lista de reivindicaciones populares, partiendo del estado deplorable de las calles y la parálisis de la obra pública respecto a la urbanización de los barrios y la infraestructura, los fraudulentos planes de viviendas que apenas llegaron a 200 casas precarias, la contaminación de la ribera que tiene consecuencias en la salud de centenares de miles de vecinos, lo que verifica una aspecto contradictorio del voto, ya que Grindetti (ministro de Hacienda de la Ciudad de Buenos Aires) y Macri no han urbanizado una sola villa en la Ciudad de Buenos Aires y son tan responsables como el kirchnerismo y Scioli del estado del Riachuelo.


Frente al balotaje


El Partido Obrero de Lanús impulsa una serie de charlas y actividades, para organizar la deliberación con trabajadores y vecinos por el voto en blanco, que sea un gran pronunciamiento contra el ajuste y la preparación para enfrentarlo, sea bajo la presidencia de Macri o Scioli. Tenemos por tarea un fuerte desarrollo militante para que el Frente de Izquierda sea una herramienta política de los trabajadores para quebrar este ajuste que atenta con el salario, el trabajo y las jubilaciones.

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