13/04/2020

Larreta: gases lacrimógenos sí, barbijos y comida no

Con razón causó una gran sorpresa la publicación en el Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires la resolución 69/20 del pasado 3 de abril. La misma ordena la compra de material antidisturbios para la policía porteña por un monto de $ 52.765.291,90. La compra tendría carácter de urgente, por lo que fue realizada bajo el mecanismo de contratación directa, eludiendo el procedimiento vigente que obliga a realizar licitaciones. 


Pero ¿por qué sería urgente comprar material antidisturbios cuando por la cuarentena decretada no se están realizando ni movilizaciones callejeras ni acciones de lucha de envergadura masiva? Las razones las describe con crudeza en la resolución de marras. Sin recurrir a eufemismos dice textualmente “que, el área policial solicitó la urgente provisión del material antidisturbios para hacer frente a la situación socioeconómica que se está atravesando como consecuencia de la pandemia de Covid-19”. Más claro, agua. La “urgente” provisión de balas de goma, gases lacrimógenos y todo tipo de material antidisturbios tiene por objetivo reforzar al aparato de seguridad para reprimir al pueblo ante el agravamiento de la situación socioeconómica. 


Es importante tomar nota que esta política represiva ya está en marcha, como lo prueba la represión en Quilmes a los trabajadores del frigorífico Penta y a los compañeros del Polo Obrero de Zapala en la provincia de Neuquén. Pero estos son solo los primeros pasos. La declaración de que en los barrios populares la cuarentena será “comunitaria” oculta la intención de transformar las villas de la Ciudad en ghettos rodeados por gendarmes y policías. La fuerte campaña mediática contra los 40.000 habitantes de la villa 1-11-14, acusándolos de que rompen la cuarentena, debe ser analizada en este contexto.


Es inevitable denunciar que los $ 52.765.291.90 que Larreta destinó a la compra de material represivo contrasta con la situación de los hospitales públicos, que carecen de lo elemental, empezando por los instrumentos de bioseguridad para los trabajadores de la salud, y también con lo que sucede con la alimentación en los colegios, donde arrecian las denuncias por su mala calidad y poca cantidad. Mientras los pibes y las pibas comen un sándwich de “coso” (así fue bautizado porque es indeterminado su verdadero contenido) la policía es equipada con balas de goma y gases lacrimógenos. 


Sectores kirchneristas han salido a denunciar por las redes sociales esta compra, pero en la Legislatura el bloque k le votó la semana pasada a Larreta la autorización para un nuevo endeudamiento, del orden de los 150 millones de dólares. Lo hicieron a pesar de que en ningún caso se establecía siquiera el destino de las partidas. Ahora sabemos que una parte de esa deuda irá a financiar la compra de material antidisturbios. 


Por nuestro lado, denunciamos que esta compra permite pintar de cuerpo entero al gobierno de Larreta y a sus cómplices.