19/01/2012 | 1209

Las contratistas inmobiliarias y los esclavistas de la moda empujan al desalojo de los manteros

Los vendedores ambulantes de la calle Florida están siendo objeto de una persecución despiadada, preparada largamente por el macrismo, las cámaras empresariales del comercio y la propia Legislatura.


El Código Contravencional, aprobado en 2004, había dejado un resquicio a los vendedores a través de un artículo que permitía la venta "para mera subsistencia". En diciembre pasado, la Legislatura lo modificó para prohibir "la venta en la vía pública". La reforma fue apoyada por Ibarra, el K Cabandié y los sabbatellistas, con el excusa de que no se consideraría delito "la venta que no implique una competencia desleal con el comercio establecido" y de una vaga promesa del macrismo de albergar a los manteros en treinta ferias de la Ciudad.


Precisamente, en nombre de la competencia desleal", los inspectores macristas y la Policía Metropolitana han desatado un brutal operativo represivo para impedir la instalación de los manteros en Florida. "La defensa del espacio público", el otro argumento, nunca es invocada contra las torres o emprendimientos contaminantes que llevan adelante los contratistas amigos. Los manteros han presentado proyectos para contar con su propia feria y comercializar artesanías o lo producido por cooperativas de trabajo. La única respuesta ha sido el desalojo. Tampoco les han asignado un lugar en las ferias, el cual -supuestamente- debía ser otorgado según el nuevo Código Contravencional.


Durante los años del 'crecimiento a tasas chinas', la instalación de manteros y vendedores ambulantes siempre fue en ascenso. La venta callejera no es "un resabio de 2001", sino un retrato de la reactivación kirchnerista, que agudizó la polarización social. Ahora, cuando la curva de la economía se revierte hacia abajo, el Estado sale a ejecutar un ajuste de cuentas contra el eslabón más débil del comercio: el desocupado que sobrevive vendiendo en la calle.


Los manteros se han declarado dispuestos a abandonar Florida una vez que les sea asignado un espacio público adecuado. Los funcionarios macristas retrucan con una falacia: que no pueden otorgar esos espacios bajo la presión de la ocupación de la peatonal. Es claro que el único 'espacio' que protege el macrismo es el de las constructoras inmobiliarias. Cualquier espacio alternativo para los manteros chocaría con las posibilidades de desarrollo inmobiliario en esa zona. Los comerciantes de Florida conocen bien la posición del macrismo, por eso defienden el desalojo de los manteros en lugar de apoyar el reclamo de un espacio alternativo adecuado.


Rechazamos la represión a los manteros.


Que el Estado asegure el derecho al trabajo a través de la adjudicación de puestos en paseos públicos.


Ningún desalojo. El derecho al trabajo se aplica también para los manteros.