15/08/2018

Legislatura: el FIT-PO pide poner fin a exenciones impositivas y subsidios y recuperar terrenos cedidos a la Iglesia

VIDEO. El legislador Gabriel Solano presentó un proyecto de ley para terminar con los privilegios del clero en territorio porteño.

Basta de las millonarias exenciones impositivas, cesiones de tierras e inmuebles y subsidios a los servicios para las entidades religiosas en la Ciudad de Buenos Aires.


Esa es la orientación del proyecto de ley de “Separación de la Iglesia del Estado de la Ciudad” que el legislador Gabriel Solano, del Partido Obrero-Frente de Izquierda, presentó en la Legislatura Porteña, recogiendo un reclamo creciente del movimiento popular por el aborto legal, seguro y gratuito.


En ese sentido, el proyecto hace explícito el objetivo de golpear la capacidad de injerencia del clero, que urdió –junto con todos los partidos del Estado– una conspiración contra la sanción en el Congreso de este derecho elemental de las mujeres.



Medidas


El proyecto establece en primer lugar el fin de “las exenciones impositivas comprendidas en el Código Fiscal otorgadas a entidades religiosas en todas sus expresiones (lugares de culto, congregaciones, viviendas particulares o colectivas, fundaciones y ONG, empresas y entidades educativas)”. Se trata de una cifra gigantesca, si se tiene en cuenta que actualmente no pagan Ingresos Brutos, ABL y Patentes las empresas del clero, 238 parroquias y la Universidad Católica, y que esta última solamente en concepto de ABL se ahorra 8 millones de pesos anuales.


A su vez, se plantea terminar con las cesiones y permisos de uso a título precario y gratuito –un eufemismo para poner a disposición de la Iglesia el patrimonio de tierras e inmuebles de la Ciudad– y deroga la ley aprobada en 2015 por los bloques mayoritarios, que cedieron a perpetuidad al Arzobispado de Buenos Aires 17 predios (que suman un valor de 5,2 millones de dólares). Para fijar los alquileres que deberá pagar la institución al Estado así como el ABL, se determina un revalúo fiscal de las propiedades a valor de mercado.


Por último, se estipula el fin de los subsidios a entidades religiosas para el pago de servicios públicos –incluida la derogación de la Ordenanza 34.296 dictaminada en la última dictadura militar por el entonces intendente Osvaldo Cacciatore, que obliga al Tesoro de la Ciudad a hacerse cargo de la cuenta de la luz de la Catedral Metropolitana.


Fundamentos


“El presente proyecto no aborda los subsidios que reciben las mismas religiones como sostenimiento de su acción en la educación, lo cual debe ser abordado con otras disposiciones que garanticen la continuidad educativa, bajo la responsabilidad directa del Estado”, señala Solano, apuntando que tales subsidios superan para 2018 los 3 mil millones de pesos. En materia educativa, se añade, el proyecto presentado hoy “se complementa con otra iniciativa de nuestro bloque, una ley para garantizar la aplicación de la Educación Sexual Integral bloqueada por la Iglesia y el Estado de la Ciudad que le rinde tributo”, recordando que “en pleno debate por el aborto legal el Jefe de Gobierno de la Ciudad Rodríguez Larreta quien consagró su gestión al ‘sagrado corazón de Jesús’ y antes se había hecho ‘exorcizar’ insólitamente en público frente al Congreso de la Nación”.


Se apunta también en el escrito el pago por parte del Estado nacional de los sueldos y jubilaciones para la jerarquía eclesiástica, instituida por el gobierno de Videla y extendida por los sucesivos gobiernos constitucionales.


De conjunto, los fundamentos señalan que estos beneficios del Estado a la Iglesia Católica y otras religiones implican el sostén a “una usina reaccionaria, oscurantista, antiderechos que brinda como contrapartida una contención social frente al saqueo de las condiciones de vida de las masas, y un adormecimiento y resignación frente a la necesidad del pueblo de desarrollar toda su capacidad de lucha para derrotar el ajuste”.


El texto pasa revista del apoyo de los sucesivos gobiernos dictatoriales y democráticos al clero –desde Onganía hasta el kirchnerismo y el macrismo– y recuerda el rol de este como “sostén espiritual” de sucesivas masacres, desde el exterminio de los pueblos originarios al genocidio del 1976-1983.


En las conclusiones, se afirma que “la separación de la Iglesia y el Estado es un planteo elemental de la democracia burguesa que la burguesía no está dispuesta a llevar adelante porque entrañaría liberar al pueblo de una opresión ‘espiritual’ totalmente funcional a los intereses de la explotación del hombre por el hombre” y solicita la aprobación de estas resoluciones de orden democrático para “fortalecer la lucha popular contra el oscurantismo, la explotación y el sometimiento”.






Proyecto completo



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