14/02/2002 | 741

Llamado a la CCC y a la FTV-CTA y a todos los sindicatos e internas

La Asamblea Nacional Piquetera que tendrá lugar el próximo sábado 16, se inscribe en la continuidad de las dos Asambleas Nacionales que convirtieron al movimiento piquetero en un factor político nacional. Aquellas asambleas sirvieron al trabajo preparatorio de organización, lucha y perspectiva, que no solamente tuvo su culminación en el «Argentinazo» sino que, por sobre todas las cosas, ha servido para crear el más poderoso movimiento popular del último medio siglo, es decir, la fusión de las Asambleas Piqueteras con las Asambleas Populares. Lo que, precisamente, nadie debe olvidar es que las jornadas del 19 y 20 de diciembre y el excepcional progreso posterior de las movilizaciones y de la organización, no son el resultado «espontáneo» de la inmaculada concepción, sino la consecuencia de un enorme trabajo preparatorio, que desde el Santiagueñazo, el Cutralcazo, los levantamientos de Mosconi y Tartagal y los masivos cortes de la ruta 3, ha puesto a los explotados argentinos ante la posibilidad de dirimir a su favor la mayor crisis de poder del sistema de explotación capitalista en Argentina.


La Asamblea del sábado tiene el propósito de votar un plan de lucha nacional. Es el momento de la acción, porque la heroica acción del pueblo aún no ha redundado en una victoria, sino más bien en la usurpación política de los cararrotas del nacionalismo burgués, que creen que podrán encubrir con el verso de la «soberanía nacional» su política de saqueo a favor de los explotadores nativos, o sea los Techint, Roggio, Fortabat, Acindar, mientras ejecutan simultáneamente las exigencias que les impone el FMI. Pero precisamente porque la usurpación política y el saqueo devaluador sólo pueden engendrar nuevas crisis políticas, nuevas caídas de gobiernos y nuevos alzamientos populares, el plan de lucha que se aprobará el sábado empalmará objetiva y subjetivamente con la necesidad de una salida popular de conjunto. Esta salida no es otra que la expulsión de Duhalde y la clase de saqueadores que lo puso en el gobierno, y la entrega del poder a una Asamblea Constituyente libre y soberana, en el país, las provincias y los municipios.


La CCC y la FTV-CTA han elegido no estar presentes en la Asamblea. Esto significa que han claudicado de la lucha iniciada por las primeras Asambleas, que ellas en parte impulsaron y en parte acompañaron, para que el movimiento piquetero se transformara en un factor político nacional en nombre de la clase obrera. ¿Quieren acaso regresarlo a la condición de un movimiento para-municipal, que se desarrolla bajo la protección de los intendentes de turno, o, ahora que es más fuerte, convertirlo en interlocutor válido de los gobiernos nacionales usurpadores? Si éste es el objetivo, claramente no han entendido el carácter de la nueva situación política: ante la descomposición del régimen capitalista y la crisis de poder, al movimiento piquetero se le ofrece una única opción *o ser factor independiente de la clase obrera y de las masas que se agrupan en las Asambleas Populares y en los sindicatos y organizaciones combativos, o convertirse en cómplice de los regímenes verdugos de los trabajadores.


La CCC y la FTV-CTA han elegido no estar presentes, del mismo modo que incumplieron con el mandato de convocar a la IIIª Asamblea, que se negaron a concurrir a la movilización prevista y anunciada del 20 de diciembre, que se apresuraron a correr atrás de Rodríguez Saá sin un mandato previo de la Mesa piquetera y que luego se entrevistaron con Duhalde sin presentarle el programa piquetero, el cual no sólo exige planes de trabajo bajo el control de las organizaciones piqueteras sino también el no a la devaluación, el no pago de la deuda externa, la nacionalización de la banca y el salario indexado de 600 pesos. Es decir que fueron a ver a Rodríguez Saá y a Duhalde en el terreno de la política de éstos, o sea de la política de los saqueadores patrióticos de la patria, que admite de palabra y con condiciones «un millón de planes de trabajo» por 50 ó 100 dólares, para utilizarlos como mano de obra barata de los saqueadores patrióticos y populares y para derribar los pobres salarios de los trabajadores en actividad.


La CCC y la FTV-CTA no sólo han decidido, políticamente, no estar presentes ni hacer nada por reforzar la voluntad de los obreros piqueteros de desarrollarse como fuerza nacional con alcances políticos, sino que además concurren a las Asambleas Populares con la única finalidad de que éstas no adhieran, apoyen o se solidaricen con la Asamblea Nacional Piquetera. ¿Es a este sabotaje político que llaman «unidad popular»? La CCC y la FTV-CTA no vacilan en ir hasta el final una vez que han partido de una premisa equivocada. Como no quieren convocar a una Asamblea Piquetera, acaban atacando todo lo que significa impulsarla y desarrollarla.


La oposición de estas organizaciones no tiene nada que ver con una «interna», porque no están en juego posiciones o prebendas, sino una estrategia política. O las masas movilizadas se convierten en alternativa de po der, para lo cual deben desarrollar la capacidad de acción y la autoridad política de sus organizaciones, e incluso recuperar los sindicatos y expulsar a la burocracia sindical; o serán derrotadas por los gobiernos de los explotadores, que no pueden actuar a medias tintas en medio del gigantesco derrumbe capitalista. Lamentablemente, la CCC sí ha convertido una interna de su organización en un argumento para justificar su divisionismo con el movimiento piquetero; nos referimos a las divergencias con el MIJP de Castells. La CCC acusa a los demás de lo que sólo ella adolece.


La CCC y la FTV-CTA, sin embargo, no han conseguido nada, como cualquiera habría podido preverlo, con su política de acercamiento al gobierno devaluador «nacional y popular». No pueden exhibir ante los miles de luchadores piqueteros una política que se hubiera demostrado superior, o más sensata, o más consecuente, o con alguna perspectiva. Por eso les reclamamos que se rectifiquen y que se sumen al movimiento que reivindica el programa y la continuidad de las dos Asambleas precedentes. Después de todo, revisten entre los padres fundadores del movimiento y de la lucha piqueteros, tienen una trayectoria para exhibir con orgullo y como ejemplo, y no tienen otra salida que la unidad piquetera, la unidad obrera y la unidad popular de las Asambleas Piqueteras y Populares.


La ausencia de la CCC y de la FTV-CTA del congreso del sábado, es también una lección para todo el movimiento piquetero que concurre a la Asamblea. Porque en definitiva demuestra que la unidad piquetera depende, aun en su diversidad, de la homogeneidad política, del programa. Es necesario que se inicie una discusión del programa, en el marco de la lucha y del plan de lucha. Por multitudinario que llegue a ser, el movimiento piquetero es, con referencia a los millones de trabajadores argentinos, una vanguardia. Es decir que la situación lo obliga a fijar una orientación estratégica. La clase obrera argentina tiene el mérito enorme de haber dado una respuesta original, extremadamente rica y revolucionaria a la catástrofe política y organizativa que ha causado entre los trabajadores la desocupación en masa y la completa entrega de la burocracia de los sindicatos: ha creado el movimiento piquetero, el movimiento del proletariado conciente sin trabajo, el movimiento que por sus relaciones, su conciencia y la actuación de los socialistas revolucionarios, se liga al conjunto de los explotados, se transforma en su ejemplo y transforma su reclamo particular en un programa y una organización que le declara la guerra al conjunto del régimen de explotación.


El congreso del sábado, congreso piquetero, será también el congreso de Zanón, Quebecor, Interpack, Scania, municipales de Córdoba, docentes de Matanza, CTA de Santa Cruz, CGT de San Lorenzo, del SOIP de Mar del Plata, Bruckman, de las Asambleas Populares de Capital y provincia.


Será la deliberación del proletariado, o sea de la clase obrera que existe efectivamente en el trabajo, en la organización, en la conciencia y en la lucha.

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