14/08/2018

Lo de Wagner no es un verso

Por Jacyn
@jacyntweets

La declaración de Carlos Wagner, ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (nada menos) le movió el piso a todos los empresarios “arrepentidos” que lo precedieron.


Ocurre que mientras sus antecesores aseguraron que el dinero que le entregaron a los emisarios de De Vido-Kirchner eran “aportes de campaña”, Wagner declaró con pelos y señales que esos fondos eran la cuota social del “club de la obra pública”.


El empresario relató al fiscal Stornelli: “Todos sabían que yo era el amigo de [Julio] De Vido. En 2004, el arquitecto me citó en su despacho y me dijo que por orden del presidente [Néstor Kirchner] debía garantizar en forma personal el éxito acorde a los intereses del gobierno en las licitaciones públicas que se llamaron a partir de ese momento, fundamentalmente en el rubro vial, que tiene mayores montos y más significativos. Porque la obra pública -me dijo-, iba a ser uno de los métodos de recaudación de dinero para los gastos políticos” (La Nación, 12/8).


“A modo de ejemplo, llamada una licitación los interesados compraban los pliegos y se reunían en distintos lugares para determinar al ganador”, relató el empresario al fiscal. “Las empresas se reunían en los lugares establecidos y determinaban el ganador de la licitación en función de su interés por la obra y del volumen de trabajo que tenían. Una vez adjudicada la obra, el compromiso era abonar para gastos políticos, para necesidades políticas, el anticipo que estaba establecido en los pliegos” (ídem).


Sus palabras son un torpedo en la línea de flotación del gobierno, que empezaba a sanatear sobre una eventual reforma de la ley de financiamiento de los partidos políticos. Esto era una fórmula tanto para contener a los empresarios involucrados como de acudir al rescate de María Eugenia Vidal, golpeada por el escándalo de los aportistas truchos.


Wagner estaba forzado a doblar la apuesta, en la medida que se incorporó tarde a la fila de delatores. “Cuantas más personas se suman al régimen del arrepentido, más relevante debe ser la información que aporten a la investigación judicial”, sintetizó una periodista (LN, 13/8). En este caso, en perjuicio de quienes declararon antes. Para colmo, el beneficio de la ´colaboración´ se cobra a la hora de la sentencia. Más de uno debe estar inquieto: en un santiamén pasarían de ser víctimas de una extorsión a integrantes de una asociación ilícita.


Por su parte, Macri no solamente debe estar preocupado por la suerte de su primo Ángelo. Ocurre que el presidente se desprendió de Isolux recién en 2007, cuando asumió como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, es decir tres años después de iniciadas las actividades del malhadado club.


Si las investigaciones se amplían al destino de los subsidios entregados por De Vido y los K a las empresas de servicio y de transporte, como ya reclaman algunas voces, tendremos una radiografía completa de la burguesía enriquecida durante la ´década ganada´ y, más tarde, tributaria del macrismo.


Esto recién empieza.


Impacto


Desde que salieron a la luz los cuadernos de Centeno, la bolsa porteña acumula una caída superior al 8%. Entre los más afectados se encuentran los bancos, que tienen en sus carteras deudas de empresas involucradas en la causa judicial. "Han bajado bancos que por ahí le prestaron dinero a una empresa que pagó coimas y entonces tienen un repago distinto al que tenían antes. La bolsa va a seguir bajando y aún no sabemos cuántas empresas implicadas hay, ni los montos. La complejidad del momento es tremenda", le dijo el economista Salvador Di Stefano a La Nación (12/8). “Evidentemente se ha resentido el clima de inversión, toda esta turbulencia tiene su impacto”, se lamentó Miguel Blanco, presidente del Foro de Convergencia Empresarial (Clarín, 13/8), entidad que desde 2014 agrupa a la Asociación Empresarial Argentina –encabezada por Techint, jaqueada por escándalos de corrupción en Argentina y en Italia– y la desgraciada Cámara Argentina de la Construcción que presidió Wagner.


La onda expansiva alcanza a empresas adjudicatarias de obras por el mecanismo de las PPP –Wagner mencionó a dos, Cartellone y Vial Agro. “Las constructoras tienen que asegurarse, en un plazo no mayor de un año, el financiamiento total de las obras que se comprometieron a realizar. En el mundo financiero no se descarta que si las empresas se complican en lo judicial tal vez sufran por conseguir esos fondos, ante los reparos que podrían plantear los bancos con los que negocian los fondos” (Clarín, ídem).


Todo indica que este derrumbe se profundizará, acicateado por la crisis mundial.


Choques y conspiraciones


En medio del sacudón, llega al país la madre del borrego. En abril pasado, el Consejo Ejecutivo del FMI había anunciado que institucionalizará el análisis de la corrupción en sus países miembro. “´Todos sabemos que el arraigo de la corrupción es económicamente perniciosa y socava la capacidad de los países para lograr un crecimiento económico inclusivo y sostenible´, había dicho la titular del Fondo, Christine Lagarde al conocerse esta decisión, que además muchos la consideraron coincidente con la explosión de las investigaciones por el Lava Jato en Brasil y las ramificaciones de corrupción de Odebrecht en toda América Latina” (Clarín, 13/8).  


Los yanquis empujan la “lucha contra la corrupción” para desplazar a la ´patria contratista´ que mantiene cartelizada la obra pública local e ingresar en el negocio. Está planteada una lucha despiadada entre los grupos capitalistas ´nacionales´ para sortear su propia supervivencia.


El asunto de los ´cuadernos´ está cruzado por conspiraciones de camarilla –políticas y empresariales– incluyendo la participación de los servicios de inteligencia, convertidos desde hace tiempo en una agencia del imperialismo.


Los trabajadores no debemos dejarnos arrastrar detrás del apoyo a ninguna de estas bandas de sátrapas sino desarrollar una alternativa política independiente contra el ajuste y los buitres.


 


 

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