26/06/2003 | 806

Los descamisados de la Rosada autorizan emisión monetaria para pagar la deuda externa

Hasta ahora el gobierno estaba pagando la deuda pública en general y la externa en particular con el dinero del superávit fiscal y con los dólares que le adelantaba el Banco Central. Esto explica que con un excedente en el comercio exterior del orden de los 15.000 millones de dòlares, el Banco Central haya incrementado las reservas en solamente 3.000 millones. Por su lado, el superávit del presupuesto es la consecuencia del congelam iento de los salarios y las jubilaciones que paga el Estado.


Esta confiscación de la riqueza nacional en beneficio de los acreedores extranjeros y nacionales acaba de obtener un status oficial con la aprobación, por parte del Senado, de un proyecto de ley que autoriza al Tesoro Nacional a comprar dólares al Banco Central, «siempre que se destine a pagar deuda con organismos financieros internacionales» (Clarín, 19/6). Para este fin el Central podrá emitir moneda por el equivalente al 10% de la recaudación tributaria de los últimos 12 meses (6.500 millones de pesos), por un lado, y por el 12% de la base monetaria (4.300 millones de pesos), por el otro. En este último caso para pagarle al FMI, al Banco Mundial y al BID. Se trata de una emisión monetaria de 10.800 millones de pesos, que podría ser aún mayor en el caso de que se incrementen tanto la recaudación como la base monetaria. Es lo que ocurrirá, precisamente, en las próximas semanas como consecuencia de la expansión de la emisión de moneda para rescatar los bonos provinciales. Se estima que, en dos meses, esos 10. 800 millones de pesos sumarían más de 12.000 millones. Al cambio de 2,5 pesos el dólar, se trata de unos cinco mil millones de dólares. O sea un 20% del presupuesto estatal y un 5% del PBI.


El gobierno, que ya se había comprometido a pagar deuda, este año, por unos 15.000 millones de pesos (más de 5.000 millones de dólares), le agrega ahora este «refuerzo» de 12.000 millones de pesos. Estos medidas denuncian una intención de pago a los usureros de adentro y de afuera, de 27.000 millones de pesos por año, es decir, unos 10.000 millones de dólares. Mucho más de lo que pagaban Menem y De la Rúa, con la aclaración de que, desde entonces, la riqueza nacional (PBI) cayó un 60%, de 280.000 a 130.000 millones de dólares.


Por eso, cuando el dúo Kirchner-Lavagna dice que pagará la deuda «con crecimiento», se refiere al crecimiento de la emisión de moneda y al crecimiento de la confiscación de los contribuyentes y de los asalariados y jubilados del Estado. Como broche de la historia, el mandamás del FMI, Kohler, se manifestó de acuerdo con esta emisión espuria de moneda, sin importarle que viole los principios económicos del FMI. Claro, se trata de pagar a sus mandantes, los capitalistas acreedores.


¿Han reparado en algo de esto los hinchas de la causa nacional y popular que llamaron a votar en blanco y ahora apoyan a Kirchner?


Pero el atropello no acaba aquí. Ocurre que los senadores reciclados a la causa nacional y popular, encabezados por – ¿quién si no? – Cristina Kirchner, además modificaron la carta orgánica del Banco Central en otro punto que también «apunta a satisfacer las demanda del FMI», como es «la cobertura legal para los funcionarios del Banco Central cuando éstos deban intervenir por el cierre de una entidad» (Clarín, ídem)

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