30/10/1997 | 562

Los ‘progres’ se abstienen… de romper con los partidos patronales

Un grupo de dirigentes ba­rriales y sindicales, entre quie­nes se encuentran el cura Alesio (Compromiso Barrial), Bazán y Mengarelli (CTA) y Carlos Ga­llo (UOM Ferreyra) promovie­ron, para las elecciones del 26 de octubre, lo que han dado en lla­mar el “voto protesta-pro­puesta” (PP), también impul­sado, a nivel nacional, desde la publicación El Espejo. Este ‘voto’ consistiría en colocar en el sobre un panfleto que reclama “por: justicia, trabajo, salud pública, educación pública. Hartos de: corrupción, in­justicia, impunidad, pac­tos”. El objetivo era, según Ale­sio, castigar en las urnas a todos los partidos y a los políticos por no dar respuesta a las necesida­des de la gente, pues “ningún partido, ningún candidato nos representa”. Esta medida tiene como antecedente inme­diato una declaración pública firmada por Bazán y Gallo, en­tre otros, en la que llamaban a abtenerse de votar en las elec­ciones o a votar en blanco.


La perfidia del planteo del “voto protesta-propuesta” no tiene medias tintas. En la raíz de esta cuestión se encuentra un profundo grado de ilusión (de los impulsores de esta idea) en los partidos patronales. Esto está muy claro, pues ellos esperan, obviamente, con este ‘castigo’, que los partidos del régimen re­accionen y se dediquen, ahora sí, a la «justicia, trabajo…”.


El periódico El Espejo n° 27 (otro impulsor del voto PP) es muy claro (para confundir); bajo el título: “¡Basta de trompa­das al aire! Confiemos en nuestras propias fuerzas, construyamos nuestra he­rramienta”, se presenta un programa de 15 puntos, que se podría decir revolucionario, pero tenemos por ejemplo el punto 8 que reclama la “For­mación de una comisión po­pular de control, integrada por dirigentes naturales ele­gidos en asambleas popula­res, para investigar conjun­tamente con una comisión parlamentaria (de legislado­res del régimen — PO) los con­tratos de ventas de las em­presas públicas y bienes del Estado ya pasadas a manos privadas”. ¿En qué quedamos, los repudiamos o actuamos jun­to a ellos para blanquearles el robo de las privatizaciones, por ejemplo? Los ejemplares de El Espejo son repartidos por Com­promiso Barrial.


Pero la perfidia es peor aún si se tiene en cuenta que algu­nos de los impulsores de esta medida tienen vasos comuni­cantes harto evidentes con este régimen y con sus partidos. Es el caso del cura Alesio, que será muy popular pero se dedicó a presionar a los piqueteros de la ruta 9 para que levantaran el corte de ruta el 27/5, para ir a negociar a los despachos de la casa de gobierno. El caso de Ba­zán, que levantó, junto a otros sindicalistas, el paro de junio del 95 contra la ley de emergen­cia provincial, para irse a Bue­nos Aires con Angeloz y Prima- testa (socio de Yabrán) a nego­ciar con Menem el golpe de esta­do en Córdoba, que de la mano del ‘cavallo’ Mestre dejó miles de despidos y rebajas salariales del 30%, entre otras penurias. Ni hablar de la privatización de la empresa de agua. Respecto a la UOM Ferreyra, no se han pronunciado aún (al menos pú­blicamente) sobre la “lealtad a todos los candidatos pero­nistas” que juramentó el jefe máximo de la UOM, Lorenzo Miguel, que se congratuló por la “unidad de los sectores del trabajo y estos candidatos”.


Llama la atención, además, que este “voto protesta-pro- puesta” sólo se impulsado en aquellos lugares donde no se había constituido la alianza radical-frepasista, es decir, donde el Frepaso se presentó solo; ¿no fue una invitación bajo cuerda a protestar votando al Frepaso? ¿El parecido con posiciones si­milares de parte del Partido Comunista de Córdoba es sólo casualidad?


El pueblo trabajador no se dejó embaucar por los planteos de estos impostores, que tienen un alto grado de responsabili­dad en la situación de miseria que vivimos los explotados. Es especial los compañeros de Fiat, que emprendieron una lucha histórica contra la flexibilidad laboral, haciendo de la unidad de clase una cuestión de estado en tomas de fábricas y asam­bleas. El PO les hizo un llamado a votar por una salida propia de los trabajadores, porque como dijo Prensa Obrera: “El voto por el Partido Obrero no es de ningún modo un voto pro­testa. Es el voto por una sali­da: la organización de la da­se obrera en un partido polí­tico propio».

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