28/03/1995 | 441

Los tres mosqueteros del FMI

Que el pueblo no se engañe.


Cavallo ha vuelto a fracasar en el intento de controlar el derrumbe de la política oficial.


El retiro de dinero de los bancos y la pérdida de reservas del Banco Central continúan. El interior del país se encuentra paralizado como consecuencia del sistemático rechazo de sus cheques. Aún está por verse si el anunciado préstamo del FMI servirá para revertir la cesación de pagos con el exterior, pero la cesación de pagos interna crece de día en día. A raíz de la recesión industrial y de la evasión, la recaudación impositiva está cayendo en picada y por lo tanto sube el déficit fiscal.


El lock-out patronal de Renault está dejando sin trabajo a la industria de autopartes.


En estas circunstancias, la convertibilidad ha dejado de existir, pues el Banco Central sólo respalda hoy el 75% del circulante. El gobierno oculta la violación de su propia ley mediante el no suministro de información financiera confiable y transparente.


Por todo esto, la llamada recuperación de la Bolsa aparenta ser una maniobra para atraer incautos y facilitar, aumentando el precio de las acciones y bonos, la salida de nuevos capitales. No es casual que la suscripción del bono antipatriótico por parte de los bancos extranjeros encuentre nuevos obstáculos.


Ante la bancarrota, la “oposición” ha salido al socorro del gobierno menemista. El más ostensible fue Bordón, quien envió una carta de apoyo al programa del FMI, sabiendo muy bien que éste impone el impuestazo y la reducción de los salarios. Por si esto no alcanzara, Bordón apoyó la vigencia del indulto y el punto final en medio de la crisis provocada por las declaraciones de Scilingo.


Pero el mendocino no se limitó a declaraciones. Simultáneamente, armó una “red de seguridad” para el radicalismo, apoyando a varios candidatos a gobernadores de la UCR. Alfonsín saludó ostensiblemente que le tiraran este inesperado salvavidas. El pacto Menem-Alfonsin, que aún continúa vigente, ha ganado entonces a un nuevo signatario.


¿O es casual que Bordón haya exonerado a Menem por la venta de armas a Ecuador y que el “Cavallo” Alvarez haya declarado en un debate televisivo que la política exterior, la educación, la salud y la “estabilidad” estaban “por encima de las divergencias partidarias”?


Para las grandes patronales, el problema se reduce ahora a saber qué forma tendrá el gobierno de coalición que, después del 14 de mayo, pretenderá imponer un plan aún más brutal contra los trabajadores.


Está claro que el 14 de mayo hay que votar en contra de los tres mosqueteros del FMI y de la banca internacional.


Pero más importante aún es luchar ya para quebrar este paquete antiobrero, que se está mostrando incluso insuficiente para contener el derrumbe económico menemista.


Unámonos con la consigna de un inmediato paro activo nacional.

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