22/05/2003 | 801

Lozano, con Ibarra

A quién apoya el campeón de la "redistribución de ingresos"

Claudio Lozano, economista de la Cta, es una suerte de abanderado del «shock redistributivo» para atenuar la «desigualdad social». Ahora, Lozano se acaba de integrar a la lista de diputados de Fuerza Porteña, el frente ibarrista que juntó a los restos del Frepaso, al Ari y al Partido Socialista para las elecciones porteñas.


¿A qué gobierno se acaba de integrar la Cta a través de Lozano?


 


Desastre social


«Hoy por hoy, tres de cada diez porteños sufren el drama del desempleo o del subempleo; veinte de cada cien no acceden a la canasta básica de bienes y servicios, lo que los cataloga como pobres; el 10% más favorecido económicamente gana 178 veces más que el sector menos beneficiado, y las villas de emergencia tienen 145.000 habitantes, que representan el 5,2% de la población total».


El informe de Artemio López, publicado en La Nación (16/1), da cuenta de «una ciudad empobrecida y mucho más inequitativa». Aunque el estudio de López analiza el agravamiento de la situación social en la ciudad a lo largo de la última década, el gobierno de Ibarra no escatimó su aporte a la estadística del derrumbe social: el empleo formal en el sector privado ha caído un 14% entre el 2000 y el 2003, según la encuesta de indicadores laborales del gobierno porteño. El 40% de la población de la ciudad gana menos de 560 pesos. Según el Indec, la tasa de desocupación porteña creció desde un 22% en octubre de 2000 al actual nivel de 33% señalado en el informe de López. Pero, simultáneamente, existe otro 40% de trabajadores que laboran más de 46 horas por semana, es decir, nueve o más horas por jornada. Es decir que, junto a la desocupación, campea una sobreocupación que es el resultado de la más completa superexplotación laboral y de la miseria salarial


 


Ibarra y la crisis social


El progresismo porteño argüirá, con seguridad, que la responsabilidad del desastre social le cabe a las «políticas nacionales» que acompañaron su gestión. Dejando de lado el hecho de que Ibarra fue aliancista – es decir que apoyó a De la Rúa – y luego se recicló al duhaldismo, su gobierno trabajó activamente para acentuar la polarización social en la ciudad. El congelamiento salarial a todos los estatales porteños ha conducido, en el 2002, a un «shock regresivo» (copyright Lozano) de un 40% en los ingresos de los trabajadores de escuelas y hospitales porteños. Durante todo este período, el Partido Obrero presentó en la Legislatura un proyecto de ley de salario mínimo que ni siquiera fue considerado por los diputados de Ibarra-Duhalde-Kirchner.


En la ciudad, la prolongación de la jornada laboral y el aumento de los accidentes de trabajo se compadece con un cuerpo de inspectores laborales que no supera la decena. Buenos Aires es, por lo tanto, una suerte de «zona franca» para la superexplotación, en particular de los más jóvenes.


En medio de una aceleración sin par de los procesos de desalojos – por cambios en el Código Penal nacional – , Ibarra intentó suprimir el programa de asistencia a los sin techo, mientras expulsó a la calle a las familias del ex Padelai. Finalmente, digamos que el presupuesto 2003 destina a la vivienda social lo suficiente como para «resolver» el déficit habitacional al cabo de trescientos años, mientras que los aportes de ayuda alimentaria alcanzan a 70 centavos diarios por indigente. Simultáneamente, el botín de los 3.000 millones de pesos, y sus cajas paralelas – Roggio, las corporaciones del Sur y Puerto Madero, la empresa de Autopistas – se lo quedan los funcionarios «progres», los contratistas de la basura y los emprendedores de megaproyec tos inmobiliarios. En materia de privatización de los recursos del Estado, ¿hay algo que Ibarra tenga que envidiarle a Macri?


 


Bancarrota


A pesar de este balance calamitoso para las masas, una parte decisiva de la Cta se ha integrado, a través de Lozano, al frente de Ibarra. Se entiende que el «Movimiento Político y Social» anunciado en el Congreso que realizó la Central a comienzos de año no pasaba de la integración completa a los voceros «progresistas» del gran capital. Ibarra en la ciudad, Kirchner en el país. Los campeones del «ingreso ciudadano» le cuidan las espaldas al hombre que ha dejado a muchos ciudadanos porteños sin ingreso alguno.

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Ninguna de las gestiones hizo nada para prevenir el brote actual. Ni con medidas de control, ni de erradicación, ni diseño de planes de contingencia, ni de difusión de información