21/10/2020

Luis D´Elía redime a Favale, el asesino de Mariano Ferreyra

Y retoma la tesis, de impunidad, del "enfrentamiento".

Un reciente tuit del dirigente oficialista Luis D´Elía ha vuelto a dejar al descubierto la podredumbre a la que lleva la cooptación política por parte del Estado y las fuerzas políticas patronales. El expiquetero, exfuncionario kirchnerista y reconocido provocador ha salido en sus redes a reproducir el libreto de la impunidad para los asesinos de Mariano Ferreyra, retomando las tesis del “enfrentamiento” y la bala perdida, y sumando ahora la supuesta redención del principal responsable material del crimen: Cristian Favale.

Para tal propósito D´Elía rememora su vínculo con Favale cuando lo conoció en la prisión con el propósito de presentar los hechos con un mero “accidente”, que habría acontecido fortuita y desafortunadamente en los marcos de un “enfrentamiento”.

Esta primera proposición encubre al menos dos mentiras rebatidas extensamente en los primeros momentos posteriores al asesinato y en el juicio mismo, donde se presentó sobrada prueba que acreditó la existencia de una emboscada criminal –no un enfrentamiento- y de una clara intencionalidad de propinar un resultado fatal: cosa que no es menor, sino que fueron los elementos principales para condenar a José Pedraza y a la cúpula de la Unión Ferroviaria.

La tesis del enfrentamiento fue el primer intento del gobierno de Cristina Kirchner de presentar a las víctimas como victimarios, ya que venía acompañada de la conocida expresión de la presidenta de que los compañeros de Mariano “buscaban un muerto”. Todos los testimonios, filmaciones y contribuciones del caso lograron acreditar todo lo contrario: la existencia de una emboscada cuando los ferroviarios, las organizaciones y el propio Mariano se retiraban del lugar.

El otro punto clave es la cuestión de la “intencionalidad” del disparo, lo que fue también motivo de manipulación por parte de la defensa de la patota de Pedraza en el juicio, incluso por medio del intento de adulteración de pruebas que uno de los peritos de la defensa intentó realizar a la vista de otros profesionales.

El hecho de que la bala que terminó en el abdomen de Mariano hubiera impactado previamente en el suelo no le resta ninguna carga a las acciones de Favale y compañía, ya que lo que la causa dejó expuesto fue la existencia de un accionar intencional y premeditado por parte de la patota asesina.

Cristian Favale no solo sería el del tiro de gracia, sino que fue el elemento que reclutó al resto de la patota y organizó el arribo de la misma, en un auto con las armas de fuego, cuando los tercerizados y las organizaciones se retiraban del lugar de los hechos, luego de una primera agresión por parte del pedracismo y el aparato represivo. También los testimonios que señalan que el propio Favale se había manifestado inmediatamente tras los hechos “Al zurdo gil ése le agujereé la panza”. Incluso, Favale había participado, en la primera línea, de agresiones previas como la que se consumó en la Estación Constitución donde los ferroviarios fueron atacados por la patota.

Que los hechos se produjeron de esta manera lo delatan también las heridas sufridas por Elsa Rodríguez, Nelson A. y un trabajador ferroviario, entre quienes recibieron algunos de los disparos efectuados por la patota.

La segunda parte del mensaje de D´Elía busca mostrar un Favale supuestamente redimido, quien habría terminado sus estudios y reconocido sus faltas. Incluso habla de la supuesta existencia de un comedor que funcionaría en la casa de Favale y que llevaría el nombre de Mariano Ferreyra.

Esto muestra a las claras lo burdo de toda la operación: primero “reconstruir” los hechos para forzar otras conclusiones políticas y, segundo, presentar la exculpación del principal actor material de los mismos.

D´Elía ya cuenta con experiencia en el terreno de la impunidad y de los favores al régimen político de los asesinos, cuando con motivo del asesinato de Kosteki y Santillán  habló de la tesis de un “pacto de represión de baja intensidad” y de que las organizaciones piqueteras, en ese entonces, “necesitaban muertos”.

La operación de D´Elía tampoco es inesperada ya que Favale da cuenta de una larga relación con el kirchnerismo, desde que antes del crimen de Mariano participaba de las peñas kirchneristas y se sacaba fotos con reconocidos funcionarios, hasta su incorporación en la prisión a la agrupación kirchnerista Vatayón Militante, desde donde obtenía algunos favores y salidas.

Las declaraciones de D´Elía son el fiel retrato de que la cooptación política del Estado es un trampolín a la complicidad con los asesinatos y responsables de los asesinatos y ataques contra el pueblo trabajador.

A 10 años del asesinato de Mariano Ferreyra rechazamos cualquier nuevo intento de impunidad y reafirmamos la lucha contra todos los responsables.

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