01/11/2012 | 1246

Lula y la re-re-re

La visita de Lula a la Argentina desató un cholulismo generalizado: el ‘establishment’ se desesperó por la foto. En la reunión empresarial de Idea y una entrevista en La Nación, Lula defendió la “seguridad jurídica de las inversiones”, el “respeto a las reglas del juego” y el “diálogo y el consenso”, es decir todos los sambenitos que opositores y empresarios advierten como estigmas.


En La Nación declaró que “democracia es un ejercicio de alternancia de poder”. En términos similares se había pronunciado, desde La Plata, Mujica, el presidente del Uruguay. Lula, sin embargo, apoyó, él antes que nadie, la re-re-re de Chávez. Ahora le dice que piense en un sucesor. Recién reelecto, por otros seis años, esto supone la posibilidad de una crisis anticipada, quizá como consecuencia de la enfermedad que padece el mandatario bolivariano.


No deja de llamar la atención que la banda de pendencieros que llevan la voz cantante del kirchnerismo haya preferido el mayor de los silencios frente a lo que todas luces es una interferencia en el proyecto de re-re-re de CFK. En contraste, Magnetto festejó cuando Lula dijo que “la prensa no es culpable de todo”. ¿Lula habló en consonancia con CFK, para nublar la vista de los opositores, o hizo una advertencia ‘de amigo’? A la oposición, por su lado, le recomendó no “ir todos juntos contra Cristina”, pero no se sabe si para favorecerla, porque un frente indiscriminado no resultaría creíble para el electorado o para perjudicarla. La ambigüedad de Lula reside en que sus recomendaciones son una copia del proceso político de Brasil, pero nadie le preguntó si aboga por la re-re de Rousseff, o pretende desbancarla en el primer mandato. A los centroizquierdistas les recordó que él llegó a la presidencia de la mano de un empresario textil y líder evangelista. Binner puede decir que copió el ‘modelo Lula’ en Santa Fe.


Lula ha demostrado ser un representante de las constructoras brasileñas que reclaman ‘seguridad jurídica’ en los contratos en Argentina, o sea cobrar en valor constante y repatriar las utilidades. También representa a los industriales que exportan en el Mercosur, que está en retroceso. Necesita un cambio de política en Argentina, sin abrir espacio a una oposición que podría privilegiar al capital financiero norteamericano en detrimento del brasileño. Viene aleccionado por el golpe en Paraguay, impuesto, por lo que parece, por un monopolio del aluminio canadiense.


Lula aprendió a poner buena cara al mal tiempo.

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