16/12/2010 | 1159

Macri, los K y la xenofobia

Juliana (Soldati)

Macri ha salido a culpar de la ocupación de Soldati a los inmigrantes de países limítrofes. Se «olvida» del gran negocio que implica la masa de bolivianos, paraguayos y peruanos para los capitalistas de la Ciudad. La inmigración va a parar a los más de 3.500 talleres textiles clandestinos de la Capital y el conurbano, visibles para el conjunto de los porteños, pero -curiosamente- nunca registrados por los inspectores laborales del gobierno. Las ganancias que emergen de la superexplotación esclavista nutren los ingresos de la «burguesía nacional» kirchnerista (los De Mendiguren) con la complicidad del gobierno de la Ciudad. Mauricio se olvida también de los prostíbulos y redes de trata, que funcionan en asociación con la Policía Federal, los que traen paraguayas, dominicanas, bolivianas y peruanas para someterlas a la peor esclavitud sexual.

En ambos casos, el negociado armado en torno a la inmigración lleva a que ésta sea organizada en gran escala, prometiéndole a los migrantes casa y trabajo. Los que ingresan en  la Capital no tienen otra salida que alquilar una pieza a un alto costo (más de 500 pesos), ya que en la mayoría de los casos no cuentan con documentos ni papeles. Los especuladores inmobiliarios existen en todos lados, también en las villas. Con la presión de no tener vivienda, los recién llegados se ven obligados a trabajar en los talleres textiles, ya que a cambio del trabajo esclavo tienen un alojamiento, un plato de comida y una cama.

Los medios kirchneristas han salido a hacer una gran alharaca contra los dichos xenófobos de Macri. Omiten, en primer lugar, que la base social de su gobierno y su legislación laboral son parte principal de esta sociedad de explotación esclavista.

Los K han tratado de crear una polarización ficticia, colocando al macrismo -cuando no a la «clase media gorila»- como único responsable de la acción de la patota contra los ocupantes del Indoamericano. En realidad, la patota actuante tiene tanto vínculos con el gobierno de la Ciudad como con el nacional. El detenido Capella había viajado con Hinchadas Unidas (kirchneristas) al mundial de Sudáfrica. Además, estaba ligado a Sutecba, la burocracia municipal que responde a Moyano.

Pero los que calentaron el caldo de la xenofobia fueron los dos gobiernos, quienes, con su inacción y falta de respuesta a la demanda de vivienda digna, por un lado, y la zona liberada, por el otro, crearon las condiciones para la acción de los agresores.

La hipocresía nacional y popular no tiene límites.

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