23/05/2017

Macri y las centrales nucleares chinas

Alto Voltaje (Agrupación de L y F) y Naranja Nuclear


El curioso hecho de que el plan nuclear argentino, diseñado por los “nacionales y populares”, continúe bajo el neoliberal Macri, rompe los esquemas de quienes insisten con la “brecha” ideológica. Es que aquí, como en muchos otros temas, existe una continuidad que cierra la brecha: la de los negociados.


 


Luego del desfalco que significó entregarle la obra de Atucha 2 a empresas como Techint, Electroingeniería, BuroVeritas y varias fantasmas (creadas sólo para la ocasión), y que terminara en un final de obra a las apuradas sobre el final del mandato K y en la actual operación comercial errática de la central, ahora el macrismo se propone seguir el camino de negocios a partir de la construcción de dos centrales nucleares chinas (de distinto tipo, una CANDU como la de Embalse y un PWR). 


 


Según informan los medios (Iprofesional, 15/5), las obras -financiadas casi en su totalidad por China- tendrían un presupuesto de 12.500 Millones de dólares, financiadas a 20 años con una tasa cercana al 5% anual. Del acuerdo diseñado por los K, que incluye un 40% de participación de las empresas nacionales en una de las centrales y cerca del 30% en la otra, lo único que cambia (y ni tanto) son los nombres de los empresarios que se anotan para caranchear de las mayores obras públicas de los próximos años. Así, en vez de ElectroIngeniería serian Caputo, Pescarmona y Mindlin los principales beneficiados (a quienes ya le regalaron varias licitaciones en el sector nuclear). 


 


Otro gran beneficiario del acuerdo es China, que en una misma jugada se garantiza el financiamiento de la obra (al 5% dólares) y la venta (y posterior mantenimiento, etc.) de los componentes pesados de las centrales, logrando así colocar la producción en un mercado mundialmente deprimido (China es el país que más centrales nucleares ha construido en los últimos años). Además, se garantizó la firma de otros negocios que entraron en un mismo paquete cerrado como las hidroeléctricas del sur y las obras del Belgrano Cargas.


 


Lo curioso del caso es que Macri festejará la firma del primer contrato cuando Argentina esté generando ni más ni menos que 0 (cero) MW de energía eléctrica de origen nuclear, en lo que es un mes de malas noticias para Julián Gadano (subsecretario de energía nuclear). Esto es así porque mientras la central de Embalse está parada por su extensión de vida y Atucha 2 por los problemas arrastrados de la puesta en marcha, la única que quedaba en servicio (Atucha 1) se detuvo también debido a una falla durante la prueba mensual de los sistemas de apagado rápido del reactor (funcionaron de más). 


 


Estas obras (quizá una de las mayores inversiones en infraestructura de la era Macri) son esperadas por muchos trabajadores de la zona de Zárate-Campana, que fueran despedidos del obrador de Atucha 2. También será vista con buenos ojos por quienes buscan bajar la incidencia de las centrales a combustibles fósiles (Gas, Gasoil, etc) en la matriz energética. Y sin duda hay puntos válidos en ambos planteos. Sin embargo, no podemos dejar de remarcar que en el sector nuclear se paga de la peor forma poner las ganancias y chanchullos de un grupo de empresarios y funcionarios por delante de la seguridad del público, los trabajadores y las instalaciones. 


 


Por eso, planteamos que la construcción de nuevas centrales (térmicas, hidroeléctricas, nucleares) no puede ser definida por la anarquía de los negociados de uno u otro amigo del gobierno de turno. Es necesario un plan racional de producción (y consumo) de energía eléctrica que defina las políticas energéticas del país, en vez de construir centrales al azar cuando la oportunidad sea propicia para entregarles en bandeja un negocio a los empresarios amigos. Este plan no se hizo ni en la década K, ni tiene ningún interés en desarrollarlo el macrismo, ambos asociados con los negociados en las obras. Es necesario nacionalizar la energía, un recurso estratégico para el desarrollo nacional, sólo de esa forma puede crecer de forma racional la generación eléctrica. 


 


Es fundamental, además, que el control y seguimiento de las obras se haga de forma independiente, por parte de los trabajadores, acompañados de un comité independiente de especialistas. No hay otra forma de hacer que los intereses de los trabajadores y el público estén antes que los beneficios de los Caputo, Mindlin y compañía. La experiencia de Atucha 2 lo demostró.

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