17/03/2011 | 1168

Macri y los K, contra la vivienda popular

Una gran crisis social y política en la Comuna 8 (Soldati y Lugano)

La crisis planteada por la nueva ocupación de viviendas en Soldati mostró, una vez más, la completa hostilidad del macrismo y los K hacia los sin techo. Los ministros de los dos gobiernos polemizan respecto de cuál de ellos debería desalojar y reprimir a los ocupantes. Los K dicen que el Congreso votó en 2008 -y por amplia mayoría- la transferencia de la figura penal de «usurpación» al fuero porteño. Así, confiesan que, en pleno macrismo, decidieron entregarle al gobierno PRO la facultad de ejecutar los desalojos. Macri, por su parte, reclama la colaboración de la Federal para expulsar a los ocupantes. Pero de las viviendas que éstos reclaman ni una palabra. Ni de uno ni del otro lado.

El pacto de diciembre, un gran fracaso

La nueva crisis también demostró que el pacto que firmaron los dos gobiernos en diciembre, con el objetivo de desalojar a los ocupantes del Indoamericano, ha sido un fraude completo. El «plan de viviendas» prometido por Rodríguez Larreta y Aníbal Fernández ni siquiera llegó a los papeles. Según Fernández, el proyecto presentado por el PRO «no es serio». Según el PRO, los K «no quieren poner plata». La verdad es que a ambos les interesa un bledo la vivienda popular. Para los dos gobiernos, las tierras ociosas del sudoeste de la Ciudad son una reserva de la futura especulación inmobiliaria. El macrismo -con el acuerdo de los K- le ha encomendado a la Corporación del Sur las «urbanizaciones» villeras. Pero estas obras -principalmente aperturas de calles- nunca contemplan el empleo de nuevos terrenos, que la Corporación guarda celosamente. En consecuencia, el hacinamiento en las villas ha crecido.

El pacto de Macri y los K amenazaba también a cualquier ocupante con la pérdida de cualquier derecho a la asistencia estatal. Pero en esta función represiva, el acuerdo también es un fracaso: es que el alza exorbitante de los alquileres y la ausencia de viviendas populares empuja a nuevas ocupaciones, a pesar de las advertencias represivas.

Guerra de punteros

Además de ser incapaces de resolver la cuestión habitacional, los punteros macristas y kirchneristas se sirven de la penuria de vivienda para manipular a las familias sin techo. Los ocupantes de Soldati denuncian que punteros macristas, asociados con funcionarios del Instituto de Vivienda, les birlaron miles de pesos como «comisión» o «anticipo» de entrega de una vivienda social. O sea que los mismos funcionarios que construyen viviendas a cuentagotas organizan con ellas un mercado negro, para expoliar a las familias villeras. Los del PRO, a su turno, identifican a punteros «K» en la organización de la nueva toma. En el sudoeste porteño se ha instalado una guerra de punteros, que tiene como moneda de cambio a miles de familias sin vivienda. Mauricio Macri armó una intensa campaña derechista contra las ocupaciones, dirigida al «ciudadano que cuando necesita una vivienda la paga, y no la ocupa». Pero ese ciudadano tampoco tiene posibilidad de comprarla y, a veces, tampoco de alquilarla, por la suba meteórica de los valores inmobiliarios en la Ciudad. La propaganda macrista apunta en especial a los vecinos del sudoeste. Pero estos defensores de la propiedad, ¿qué le han ofrecido a los propietarios de los monoblocks de Soldati o Lugano, que siguen en estado calamitoso? Mientras los funcionarios nacionales y macristas ocupan los micrófonos, la crisis social de la Comuna 8 se agudiza. En oposición a los gobiernos de los especuladores inmobiliarios, y sus maniobras para dividir a la población trabajadora, las organizaciones de lucha, los delegados y vecinales independientes, los grupos de vecinos de los monoblocks en emergencia, deberíamos preparar un gran plenario por la vivienda popular del sudoeste y agruparnos en torno de un programa: 1) ningún desalojo, ni de la Metropolitana ni de la Federal; 2) censo de todos los vecinos en emergencia habitacional, con veedores de los cuerpos de delegados y vecinales independientes; 3) colocar el conjunto de los predios vacantes de la Corporación Sur a disposición de una urbanización social; 4) inmediato plan de viviendas populares, con un piso de 5.000 por año, financiado con un impuesto a la gran propiedad y los grandes capitalistas radicados en la Ciudad; créditos que no superen el 10% del ingreso familiar; 5) por este programa, organicémonos, en la Ciudad y en cada comuna, en forma independiente de los punteros y sus partidos.

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