12/09/2020

Mariano como organizador de la juventud militante

La recuperación de la Fuba en 2001 -y de distintos centros de estudiantes en el periodo posterior- fue una expresión más de las luchas obreras y piqueteras de la etapa. La juventud y el movimiento estudiantil fueron ligando sus reclamos a los reclamos de las y los trabajadores que en todo el país luchaban contra el ajuste brutal impuesto por el gobierno de la Alianza, pero que continuó con el arribo del kirchnerismo.

Cientos de jóvenes se fueron sumando a las organizaciones militantes e hicieron su primera experiencia resistiendo y enfrentando la política de cooptación del kirchnerismo. La UJS (juventud del Partido Obrero) fue uno de los pocos agrupamientos que defendió a rajatabla la necesidad de la independencia política como condición necesaria para dar una lucha consecuente contra el gobierno, y también una de las pocas que consideraba ineludible el acompañamiento y participación de la juventud en las luchas populares de ese periodo. La militancia de Mariano es un resumen, en sí mismo, de todo ese proceso.

Mariano comenzó su actividad militante muy tempranamente a los 13 años y durante su adolescencia organizó el centro de estudiantes de su escuela secundaria, el Simón Bolívar de Sarandí (Avellaneda). Pero su militancia no era solo en ese ámbito: participó de la ocupación de Sasetru y fue uno de los candidatos más jóvenes del Partido Obrero de Avellaneda.

El segundo gobierno kirchnerista, con Cristina Fernández a la cabeza, se dio en el marco de un nuevo ajuste que se pretendía descargar sobre el pueblo. La crisis financiera del 2008 y la ruptura de relaciones con el campo se resolvía, para el gobierno, imponiendo más precarización y más reducción del gasto público. La educación pública fue uno de los sectores más golpeados, sobre todo en el Conurbano bonaerense, donde miles de pibas y pibes estudiaban en edificios que se caían a pedazos, mientras sufrían las consecuencias del aumento de la desocupación y la miseria.

Para ese entonces la UJS de la provincia de Buenos Aires crecía y necesitábamos darle una estructuración mayor. Empezamos a sostener reuniones más regulares de compañeros y compañeras de la UJS La Plata, zona sur, zona oeste, zona norte y La Matanza. En ese proceso fue que conocí a Mariano, que venía a las reuniones como uno de los responsables de la juventud de zona sur (yo era responsable de la juventud de La Matanza).

Nuestra tarea era difícil: en territorio arrasado por años de gobiernos mayoritariamente peronistas, la juventud trataba de acceder a la educación en terciarios y universidades regionales, opción que a primera vista aparecía más viable que sostener una carrera en la UBA. Sin embargo, también las condiciones de cursada, los cursos de ingreso y otro tipo de restricciones que se fueron extendiendo en estos lugares, hicieron que secundaries, terciaries y universitaries del Conurbano salieran a la lucha.

Ese periodo nos encontró organizando tomas en los edificios y en otras dependencias estatales para defender nuestro derecho al acceso a la educación digna. Pero también organizando a las pibas y los pibes en los barrios contra la miseria y la represión. En 2009, en La Matanza, la Bonaerense desaparecía a Luciano Arruga, que se convertiría en bandera de lucha de la juventud contra la policía en nuestros barrios. Interviniendo en esta realidad, la UJS de la provincia buscaba ser el canal de organización para los y las jóvenes que daban esas luchas.

En las reuniones, Mariano era serio, siempre concentrado, era uno de los más chicos, pero parecía más grande que todos. Ponía cierta distancia, que sin embargo, desaparecía cuando entraba en confianza. Tenía un sentido del humor particular, y era ese tipo de compañeros con el que estaba bueno tomarse una cerveza después de una reunión interminable en el viejo local del PO de Venezuela, o en el aún más viejo de Ayacucho.

El 2010 fue un año de lucha en muchos lugares de trabajo, donde se pelaba contra la tercerización y la precarización, fenómenos que marcaron la década kirchnerista. Para la juventud fue una etapa de grandes aprendizajes, porque participamos activamente de la defensa de esas luchas, tanto en los lugares de estudio como en las acciones que los trabajadores llevaban a cabo, como en Kraft o Paraná Metal.

Pero también para nuestro frente ese fue un año especial: el año del estudiantazo que recorrería toda la provincia de Bs As, y que culminaría con una participación masiva en la enorme movilización del 16 de septiembre de ese año, en un nuevo aniversario de La Noche de los Lápices, que miles honraríamos en la Plaza de Mayo. Allí los y las jóvenes estudiantes del Conurbano empalmábamos con las y los compañeros de la UBA, que habían hecho una experiencia muy importante en tomas como las de Sociales y Filosofía y Letras.

Este proceso en la UBA llevó a la UJS -en un frente único- a un hecho histórico: ganar la conducción del centro de estudiantes de Medicina, pelea que debimos dar al final ya con Mariano asesinado por la patota de Pedraza, y cuyo triunfo le dedicamos enteramente a él.

El desarrollo militante de Mariano lo llevó a hacerse cargo de la regional Avellaneda y en un momento dejo de venir a las reuniones de la juventud. Para octubre de 2010 participaba activamente de la lucha de los tercerizados del ferrocarril Roca y estaba buscando trabajo como tornero.

Mariano fue parte de una generación de militantes jóvenes que tomaron otras tareas de dirección en la lucha por el socialismo, a partir de forjarse en estas luchas y experiencias. Preocupado por formarse y mejorar, Mariano fue un joven constructor del partido de las y los trabajadores, la expresión más clara de que la juventud militante es la que lucha por el socialismo, en oposición a la juventud estatizada de las organizaciones que crecen y se desarrolla al calor de los gobiernos y el Estado.

Es interesante ver que muchos y muchas de esas jóvenes contemporáneos de Mariano hoy son funcionarias y funcionarios de un gobierno que ha optado por el FMI y la defensa de la Bonaerense, en lugar de los intereses populares.

Para siempre Mariano

Mariano, y su crimen, fue para muchos de nosotros ese motivo por el cual redoblar nuestros esfuerzos militantes, y en otros casos significó el motivo de incorporación a toda una camada de jóvenes activistas a lo largo y ancho del país.

Quienes hemos optado dedicar gran parte de nuestra vida a la militancia revolucionaria pasamos, a veces, más tiempo con nuestros compañeros y compañeras que con familia o amigos/as. Muchas veces nos hacemos de grandes amistades en la militancia, pero aun cuando eso no ocurre por distintos motivos, aunque no compartamos tiempo por fuera de la militancia o incluso ni siquiera nos hayamos cruzado personalmente, sentimos que hay lazos que nos unen fuertemente.

Cuando pienso en estas cosas recuerdo una frase del libro de Mika Etchebere, “Mi guerra de España” que dice: “En la noche amenazadora por tranquila, entre estos dos desconocidos que han elegido lo que yo elegí y los cien otros que apenas comienzo a conocer y que han aceptado lo que yo acepte, me siento en mi sitio como en ninguna parte, protegida y protectora, libre porque me atan unos lazos que yo he querido”.

Por eso aunque muchos no hayan compartido militancia más o menos directa con Mariano, sienten que lo conocen. Todos y todas nosotras sabemos que militamos en el partido de Mariano Ferreyra y nos sentimos orgullosas y orgullosos de ello, y así lo será hasta la victoria.

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