16/01/2021

Misiones: ¿dónde están los 11 mil millones extras recaudados en 2020?

El ministerio de hacienda provincial y los medios afines salieron a promover el “ejemplo” de crecimiento misionero, mientras el gobierno ajusta y los misioneros nos hundimos en la pobreza.

Entre diciembre del año pasado y enero del corriente, distintos medios de comunicación, entre ellos ámbito financiero, y ministros del gobierno provincial salieron a halagar y reivindicar el modelo económico de Misiones que en medio de la pandemia y la crisis económica recaudó 11 mil millones de pesos más de los presupuestados para el año pasado, siendo la provincia con mayor crecimiento fiscal del país. Mientras esto ocurre la Renovación ha vaciado la salud y educación públicas a la vez que ha parado la obra pública y dejó sin asistencia social a los desocupados y merenderos. Lo mismo ocurre con los trabajadores provinciales condenados a salarios de $30.000 que no cubren la canasta de pobreza. Si algo demuestra el récord fiscal es el tamaño del ajuste que descarga el Frente Renovador, en alianza con el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, sobre el pueblo trabajador misionero.

Una recaudación récord que expresa la miseria y el ajuste renovador

El cierre de fronteras, producto de la pandemia de coronavirus, evitó el comercio con Paraguay y Brasil y obligó a los trabajadores misioneros a gastar sus sueldos en los comercios provinciales, aumentando de esta manera la recaudación fiscal de la provincia. Históricamente los obreros misioneros recurrieron a consumir en los países vecinos ya que allí los precios de los distintos productos son mucho más bajos que en la provincia, a pesar de la devaluación del peso, y eso permite hacer “rendir más” los exiguos ingresos salariales de una provincia que acostumbra estar entre las peores pagas del país. De esta manera, no se trata de una “política económica”, sino de una coyuntura histórica que golpea directo en los bolsillos de los trabajadores.

El gobierno renovador y la CEM (Confederación Económica Misionera) han salido a manifestar que este récord de recaudación muestra la necesidad de declarar a la provincia zona franca, algo que el presupuesto nacional para 2021 contemplaba a medias, pero que fue vetado por Alberto Fernández. Lo que no dicen el gobierno y la cámara patronal es que este aumento del comercio y la recaudación de ninguna manera redundó en aumentos salariales y mejoras en la calidad de vida de los obreros. En el caso del gobierno de Herrera Ahuad no se podría determinar a dónde fueron a parar esos $11.000 millones ya que los hospitales y CAPs siguen vaciados e incluso están despidiendo trabajadores en el medio del crecimiento de los contagios de coronavirus; las escuelas siguen sin agua, sin instalaciones de baños y sin equipos para un correcto protocolo sanitario que permita una vuelta a clases; los desocupados no han recibido asistencia alguna en el transcurso de la pandemia y en el caso de los merenderos barriales la asistencia es mínima, aún cuando la concurrencia a los mismos ha aumentado exponencialmente debido a la crisis económica.

Si algo ha manifestado el aumento de la recaudación es que el gobierno Renovador continúa aplicando un enorme ajuste sobre la población trabajadora, que el mismo se desarrolla sin importar –y en alianza– si el presidente es Macri o Fernández, si hay déficit o superávit fiscal, si hay o no pandemia. Los “misioneristas” demuestran nuevamente que los únicos misioneros que le importan son los grandes empresarios y que no les tiembla el pulso en condenar al resto al hambre y la miseria.

Levantemos una alternativa obrera

Los $11 mil millones extra recaudados por la provincia deberían haberse volcado a centralizar la salud pública y triplicar su presupuesto, a un plan integral de obra pública que equipe las escuelas de la provincia con todos los requisitos necesarios para la vuelta a clases, a la construcción de viviendas sociales que garanticen a cada familia trabajadora un hogar, a aumentar los sueldos de los trabajadores de manera que cubran el valor de la canasta familiar, en definitiva, a saldar las necesidades de las familias trabajadoras misioneras. Asimismo ocurriría si se aprobara un verdadero impuesto a la riqueza que impacte de lleno en aquellos que se llenan de riqueza a costa de la miseria del pueblo como los banqueros, las grandes empresas agroexportadoras, de turismo, construcción, inmobiliarias, etc. Pero eso no es algo que vaya a ocurrir de la mano de los partidos patronales, solamente un gobierno obrero defendería los intereses de los trabajadores.

Los obreros misioneros debemos tomar nota de lo que ocurre y sacar las conclusiones correspondientes. El “misionerismo” renovador es una falacia, así como la “oposición responsable” de la UCR, el PRO y el Frente de Todos –incluyendo el PAyS- que le votan los presupuestos de ajuste sin sonrojarse. Solamente los trabajadores podemos oponer una salida distinta a la que ofrecen los partidos patronales. Necesitamos construir una alternativa política propia que levante un programa en defensa de nuestros intereses. Desde el Partido Obrero convocamos a los trabajadores misioneros a sumarse a esta tarea.

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