11/12/2019

Misiones: la salud pública de la provincia en manos de un antiderechos

El médico pediatra Oscar Francisco Alarcón ha sido designado como el nuevo ministro de Salud Pública de la provincia. Diputado provincial saliente por el Frente Renovador de Misiones- fuerza que mantuvo la gobernación, ahora en cabeza de Oscar Herrera Ahuad-, presidió en los últimos años la comisión de salud del cuerpo legislativo, lugar desde donde se ocupó de cajonear sistemáticamente pedidos de informe al ahora ex ministro de Salud, Walter Villalba, respecto de la situación de la provincia en materia de enfermedades de transmisión sexual. Por esta vía, se ocupó de blindar al ministro para que no dé explicaciones sobre los alarmantes números en torno a éstas enfermedades producto de la falta de funcionamiento de los programas de prevención y la ausencia de educación sexual en los distintos niveles educativos.


Agente del oscurantismo clerical


Pero el accionar nefasto de Alarcón como diputado no termina ahí. Basta con considerar algunos de los proyectos de ley de su autoría para dar cuenta de que nos encontramos con un elemento reaccionario con todas las letras.


Cuenta en su haber con la presentación del proyecto para que se declare “pro vida” a la provincia el año pasado, en el marco del debate en el Congreso Nacional del proyecto Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). En declaraciones públicas de aquel momento expresó: “A mí me tocó muy de cerca porque por mi especialidad, la pediatría. Tuve que tomar una postura delante de la sociedad y de mi familia, y no tuve dudas: siempre estuve en favor de las dos vidas”. Las misioneras y los misioneros sabemos que al Frente Renovador no le interesa salvar ninguna vida, para ello basta con tener presentes los índices de femicidios y muerte materna por causas evitables, y los números de pobreza e indigencia que dan cuenta de que un 45% de los niños misioneros no cubren sus necesidades básicas. Otro de sus haberes contra el movimiento de mujeres es impulsar, como firmante, el proyecto de ley que pretende restringir el acceso al misoprostrol en el territorio de la provincia.


Pero Alarcón no sólo se ensaña con las mujeres, también lo hace con las disidencias. Tal es el caso del proyecto presentado en el año 2016 donde se dispone una prórroga en el plazo para la inscripción en el registro de las personas de los recién nacidos “en caso de no poder determinarse el sexo por estado intersexual o ambigüedad genital”. Con la excusa de resolver un problema administrativo introduce un mecanismo institucional de asignación arbitraria del “sexo” del niñe a partir de la declaración de “urgencia neonatal” para éstos casos y la creación de un “Cuerpo Asistencial Interdisciplinario”. Al hablar de “urgencia” se podría inferir que la preocupación del entonces diputado era la salud o vida de la persona intersexual recién nacida, pero Alarcón se encarga de aclarar en los fundamentos del proyecto que “el profesional debe saber ubicarse dentro del problema y considerar en primer término, la situación de angustia e incertidumbre que viven los padres […] se deberá pensar que no sólo ellos, sino su familia, amigos, e incluso compañeros del trabajo, estarían pendientes del nacimiento de ese niño”. Impresionante, la persona recién nacida es anulada en todas sus dimensiones, se violan todos sus derechos, sometiéndola a intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales, contemplados expresamente en el proyecto de Alarcón.


La lista de sigue con proyectos de declaración de interés provincial de eventos evangelistas y donación de tierras fiscales al obispado de Iguazú. Como se ve, nos encontramos ante un fundamentalista antiderechos en regla.


Profundización de las políticas contra los derechos de las mujeres y disidencias.


El nombramiento de Alarcón al frente del Ministerio de Salud Pública se da en un contexto concreto: Misiones supera la media nacional en los índices de femicidios, violaciones y embarazo adolescente. Respecto de esto último, la situación es desesperante ya que los terribles índices porcentuales en el grupo etario de niñas de entre 10 a 14 años, se mantienen hace años. Se trata de gestaciones que están vinculadas directamente con una situación de abuso sexual, generalmente intrafamiliar y que en el 2018 significó el nacimiento de 198 bebés de niñas menores de 14 años, esto es, una niña pariendo cada 44 hs, según datos de la Dirección de Programación y Planificación del Ministerio de Salud Pública de la provincia. Para que quede claro, 198 niñas fueron obligadas a parir bebés producto de violaciones, cuando tenían derecho al acceso de la interrupción voluntaria del embarazo.


Así las cosas, la designación de Alarcón como máxima autoridad de un área tan sensible como es la salud pública, representa una nueva escalada en la política de cercenamiento de los derechos de las misioneras por un lado y, por otro, una muestra del avance de elementos clericales en áreas clave del estado producto de la alianza del gobierno provincial con la iglesia católica y las iglesias evangélicas. La única política de estado que han llevado adelante en los 20 años de gobierno fue la de afianzar sus vínculos con las iglesias mediante el financiamiento para construir escuelas confesionales, construir la Universidad Católica de Misiones y obras multimillonarias como la cruz de 80 metros en Santa Ana. Mientras enriqueció a las Iglesias condenó a la desnutrición, hambre, muerte y criminalización a mujeres y niños.


El Frente Renovador que ha aplicado estas medidas es el mismo que cogobernó durante 12 años con el Kirchenrismo, otros 4 años con el macrismo y hoy es el socio político del Frente de Todos.


Nuestra lucha


El movimiento de mujeres de la provincia ha dado enormes saltos en los últimos años. Cada vez somos más y nos hemos dado los métodos para estar mejor organizadas y responder a las distintas formas de violencia impulsadas o ejercidas directamente por el Estado. Una clave de éste crecimiento es que hemos logrado mantener la independencia política. El Frente Renovador, pese a que lo ha intentado y lo seguirá haciendo, no ha podido hacer pie en el movimiento de mujers; no le han servido sus políticas demagógicas y de cooptación de activistas para neutralizar nuestros planteos políticos y las demandas por las que luchamos, entre ellas, la exigencia de la separación de las iglesias del Estado. Estamos atentas y organizadas, que lo sepa Alarcón, las iglesias que representan, el gobierno y la oposición patronal cómplice.

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