02/06/2021

Neuquén: concertemos un congreso del Frente de Izquierda-Unidad

Una instancia extraordinaria ante una extraordinaria oportunidad política.

La propuesta lanzada por nuestro partido, de realizar de un congreso nacional del Frente de Izquierda-Unidad, adquiere en la provincia de Neuquén un valor particular. Es que el colapso sanitario, el derrumbe económico, el saqueo energético y el brutal ajuste, conviven en nuestra provincia con una reciente y extraordinaria alza del movimiento de masas. Nos referimos a la histórica huelga de los trabajadores de la salud, que derrotó el pacto social y conquistó una reapertura de las paritarias para todos los estatales y docentes. Esta huelga, que recogió un apoyo popular sin precedentes en la rica historia de la lucha de clases en nuestra provincia, dejó en jaque al gobierno del MPN y puso en evidencia la orientación propatronal tanto de la burocracia sindical como de todos los partidos tradicionales. Además de ello, en Neuquén se mantiene firme la organización de los trabajadores de la educación, con un fuerte peso de las agrupaciones antiburocráticas, se ha desarrollado enormemente el movimiento piquetero, con preponderancia de las tendencias clasistas y combativas, y se mantiene vigente la referencia de lucha que constituyen los obreros y obreras ceramistas.

Estas peculiaridades le ofrecen al Frente de Izquierda-Unidad una extraordinaria oportunidad política y, asimismo, le plantean un enorme desafío. Actuando como un bloque político único, el FIT-U puede ofrecerle a este enorme espectro de luchadores una instancia de reagrupamiento, que bajo las banderas de la independencia de política de los trabajadores potenciaría la intervención en la lucha de clases y en el terreno electoral.

Panorama provincial

El gobierno del MPN ha quedado fuertemente golpeado como consecuencia de la lucha de salud. Todas las maniobras desplegadas contra la huelga, para impedir el apoyo popular a su favor, fueron derrotadas. Esto, fue la expresión de un verdadero giro político en el estado de humor de las masas neuquinas, lo que estuvo precedido por las movilizaciones del 8M y las masivas movilizaciones de las organizaciones piqueteras durante el verano, las cuales mostraban hartazgo general contra un discurso oficial de la “mejor provincia”. Esa bronca también se manifestó contra la burocracia sindical, la cual actuó ante los ojos de todo Neuquén como un agente del gobierno. Es que el MPN pretendía valerse de una burocracia que era “la estrella de la contención” y que le había garantizado la paz social en el año 2020, con un congelamiento salarial y un desarme del aguinaldo. El desbarranque del gobierno no fue mayor gracias al sostenimiento que realizó el gobierno nacional. Es que en plena huelga, tres ministros nacionales llegaron a Neuquén para brindar su apoyo al gobernador, poniendo a disposición la Gendarmería nacional y bancando a los pulpos petroleros cuando los cortes jaqueaban Vaca Muerta.

Aunque el MPN puede llegar a concurrir a las Paso con lista única, la huelga de salud sacó a relucir una profunda crisis al interior del partido de gobierno. Todo un sector del MPN le quitó el apoyo al gobernador cuando, acorralado por la huelga, debió aceptar negociar con los autoconvocados.

La oposición

Un análisis de la oposición patronal es central para evaluar los obstáculos que enfrenta el Frente de Izquierda.

El extraordinario apoyo popular que recibió la huelga y los piquetes de salud, inhabilitaron a Cambiemos a explicitar sus clásicos llamados a “desalojar las rutas”. Su discurso reaccionario terminó de perder ascendiente con el triunfo de la huelga, que a través de un “piquetazo” conquistó uno de los mejores aumentos salariales del país. Asimismo, Cambiemos no aparece con una figura que aglutine a la oposición derechista. La muerte de Pechi Quiroga, varias veces intendente de la capital y candidato a gobernador, permitió que afloren un cúmulo de referentes, que no todos están dispuesto a dirimir sus candidaturas en las Paso. Es en este cuadro que aparece la figura de Jorge Sobisch, pretendiendo erigirse en figura y aglutinando a todo este sector.

Es evidente, en este escenario, que el principal obstáculo que enfrenta el Frente de Izquierda es el Frente de Todos. Con independencia de sus disputas internas, el kirchnerismo pelea una representación popular posando de opositor al gobierno emepenista y de solidario con la lucha de los autoconvocados de la salud. Sin embargo, ambas poses se desmienten muy fácilmente. Pues el bloque kirchnerista mantiene una permanente colaboración con el MPN en el parlamento provincial. Y así se evidenció en la mismísima huelga de salud, cuando el Frente de Todos rechazó la realización de una sesión especial de la legislatura para discutir una salida al conflicto favorable a los trabajadores. Por su parte, las burocracias sindicales kirchneristas, empezando por Quintriqueo y Guagliardo, les han garantizado una tregua constante al gobierno del MPN. Pero como si todo esto fuera poco, cabe subrayar que el Frente de Todos es la fuerza que está desarrollando un feroz ajuste a escala nacional por cuenta y orden del FMI y que ha continuado la política de saqueo en Vaca Muerta de la mano del Plan Gas Ar y de dolarización de las tarifas.

Finalmente, la centroizquierda se encuentra políticamente desdibujada y, en general, en retroceso. En un caso, Libres del Sur, se encuentro diluido en la derecha de Cambiemos, luego de haber integrado sus listas en las municipales de 2019. En otro caso, el UNE, el partido surgido de la CTA, se encuentra disuelto en el MPN, con el gobierno municipal de Gaido. Todo otro sector se encuentra integrado al Frente de Todos y otro ha desaparecido o se encuentra en vías de extinción (ARI y Degenarismo).

La oportunidad planteada

En estas condiciones, al Frente de Izquierda-Unidad neuquino se le presenta una oportunidad extraordinaria. Nos referimos a la posibilidad de capitalizar políticamente el descontento generalizado, ofreciendo un campo de independencia de clase a la masa de luchadores que han realizado, en los últimos meses, una experiencia acelerada con las fuerzas políticas patronales. Un Congreso del FIT-U sería un paso concreto para colaborar a que se produzca una fusión entre el movimiento obrero, ocupado y desocupado, con la izquierda, que ha ganado su autoridad defendiendo e impulsando cada lucha de los trabajadores, las mujeres y la juventud de la provincia.

Un Congreso representaría una instancia formidable de reagrupamiento, donde deberían tener expresión los autoconvocados de salud, la docencia combativa, las familias que luchan por la tierra y la vivienda, la juventud que lucha por los derechos de las mujeres y el medioambiente, los ceramistas y el potente y masivo movimiento piquetero neuquino. Este último deberá ser, nuevamente, materia de debate. Es que un sector de la izquierda ha ignorado o menospreciado su lucha, en momentos donde el movimiento piquetero gravita en la escena política provincial. Tanto por la lucha implacable que libra por sus reivindicaciones urgentes, como por su unión con los ceramistas y por el apoyo que le brindan a todas las luchas obreras y populares. Es lo que se evidenció en la lucha de salud, donde el movimiento piquetero estuvo al pie del cañón peleando codo a codo con los trabajadores hospitalarios en cada marcha y piquete.

Un Congreso del FIT-U debe ser una instancia para preparar la lucha en todos los terrenos, incluido el electoral, contra los partidos responsables del saqueo y de la catástrofe sanitaria, económica y social. Por eso ese congreso puede votar una campaña por la centralización del sistema de salud, por las vacunas para todos/as a través de la intervención de los laboratorios, por el trabajo genuino, por un plan de viviendas populares, por la defensa de las gestiones obreras ceramistas, por un seguro al desocupado de $40.000, por la conectividad para defender el derecho a estudiar y enseñar, etc. Este pliego de reivindicaciones urgentes debe estar unido a planteos de fondo: la nacionalización sin pago de la industria energética bajo control de los trabajadores, en una provincia donde Vaca Muerta es expoliada por los pulpos petroleros con los subsidios del Estado, la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda, y por una salida de los trabajadores.

Tenemos una oportunidad excepcional y un gran desafío. Vamos por un gran congreso del Frente de Izquierda- Unidad en la provincia y en el país.