04/01/2021

Neuquén: premian el parasitismo ganadero

El Estado financia a las feedlots y patronales de estancias.

En una provincia donde los salarios y jubilaciones estatales hace un año que están congelados, el Estado provincial no escatima recursos financieros para subsidiar a las patronales de estancias y “feedlots”. El gobernador anunciará en los próximo días un plan de incentivo ganadero millonario para un puñado de patronales: “hoy existen 26 engordes a corral en funcionamiento en la provincia que concentran aproximadamente 11.000 bovinos”, reconoció a mitad de año la subsecretaria de Producción, Amalia Sapag.

Desde hace décadas los estancieros reciben todo tipo de ventajas, que no se han reflejado en un desarrollo productivo acorde, sino en un parasitismo rentístico y especulativo: “la incidencia de la actividad agropecuaria en el PBI provincial es menor al 1%, con una representación de la ganadería de aproximadamente el 0,3%”, reza un informe oficial de mediados de año. El mismo informe aclara que “no es requisito de este programa indagar sobre el destino de los recursos que cada familia le otorga a lo recibido a través de este programa”, es decir, se entregan fondos y eximiciones impositivas sin el menor control de su aplicación a las inversiones.

Entre las muchas ventajas que han recibido se encuentran las eximiciones impositivas, tanto en el inmobiliario (ley Nº 3.117 y otras) como en la alícuota cero en Ingresos Brutos (Código Fiscal).

Bajo el pretexto de la diversificación productiva, este sector capitalista prácticamente no tributa, y sin embargo no ha realizado inversiones de peso. La producción ganadera bovina no representa una incidencia importante en el PBG de la provincia, aunque existen grandes estancias en los valles cordilleranos, muchas de las cuales superan las 20.000 hectáreas.

Los anuncios no son otra cosa que nuevas formas de subsidiar una actividad que desvía esos beneficios hacia otros negocios como el turismo, las rentas inmobiliarias, etc. Esto a pesar que la barrera sanitaria al sur del río Colorado, deja un exclusivo mercado de más de un millón de habitantes de la Patagonia, en gran parte inexplotado aún, para la carne que se produce en Neuquén.

Caros, pero no mejores

Es una realidad que los cortes con hueso se venden en la zona hasta el doble de lo que se pagan en la Pampa Húmeda. El negocio es redondo.

Hace apenas seis meses la Legislatura sancionó la ley 3.235 que incorporó a los beneficios a los productores de forrajes, los proveedores de insumos, los medianos y grandes productores bovinos (entre ellos los “feedlots”) y los frigoríficos, generalizando las ventajas para toda la cadena. Así un plan que originalmente se escudaba en el apoyo al pequeño productor, termina siendo un plan de subsidio al mediano y gran capital.

Al reglamentar dicha ley, el Poder Ejecutivo implementa ese subsidio con aportes no reintegrables, créditos a tasa subsidiada y fondos del Banco Provincia y del Instituto Autárquico de Desarrollo Provincial. Toda una batería de recursos provinciales para asistir a los que en la góndola hacen pagar a los neuquinos y patagónicos precios astronómicos por un corte de carne.

Reforzado a través de la obra pública (tendido de líneas eléctricas por ejemplo) hacia los campos y zonas de “feedlots”.

El aumento incesante del precio que pagan los consumidores de carnes de origen neuquino, no paró ni durante la pandemia. En un reportaje un productor ganadero de un “feedlot” afirma: “no nos afectó significativamente, solo por ahí en los controles estrictos de camiones para ingresar los consumos (maíz, rollos, etc.), pero en líneas generales no hemos tenido problemas” (Sitio oficial de la Sociedad Rural de Neuquén, 1/7). La “expropiación de los latifundios”, que el constitucionalismo social colocó en la carta magna neuquina, será una tarea de un gobierno obrero.

La restitución de pago de los impuestos eximidos y la eliminación de las tasas cero para las grandes estancias, los “feedlot” y toda la cadena del sector, así como el control obrero de frigoríficos y lugares de trabajo, son parte del programa transicional que impulsamos. Lo mismo que el trabajo bajo convenio y la necesidad de recuperar la Uatre para una política de independencia de las patronales. El otro gran tema es acabar con el trabajo infantil muy arraigado en el sector.

Porque aunque desde el punto de vista de su aporte al PBG la actividad ganadera sea muy menor, no es menos cierto que los peones rurales se cuentan por miles.

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