13/12/2020
NARCOTRÁFICO

Neuquén: escandaloso accionar de banda narcopolicial

Se expuso la unión entre el delito organizado y las fuerzas de seguridad. Una expresión de la descomposición de un régimen.
Por César Parra Concejal de Neuquén capital por Frente de Izquierda- Unidad

La semana pasada se hizo pública la existencia de una banda narco conformada por policías exonerados, comisarios y oficiales en actividad dedicados a la venta de droga en Neuquén capital. La banda cayó el pasado 3 de diciembre, conociéndose en los últimos días transcripciones de audios reveladores del brutal accionar de la banda.

La empresa mafiosa estaba liderada por Omar Andrés Asef, alias el Turco o Gasper, quien fue exonerado de la fuerza policial cuando había alcanzado el rango de cabo primero. La mano derecha era Brian Catalán, alias el Mister, y una pieza clave de la banda era el hijo del “Turco” Yamil Aseff. Para la impunidad en el funcionamiento contaban con la protección del comisario de la unidad 18, Ariel Muñoz. Vale recordar que esta comisaría cuenta con las mayores denuncias de apremios ilegales.

La banda tenía cinco puntos de distribución, los que eran llamados “oficinas” y para ello alquilaban casas con DNI de personas desconocidas. No sería de extrañar que a esos fines utilizaban documentos obtenidos en allanamientos. Para despistar, a la droga le llamaban “pollo, lotes o entradas”.

Asimismo, la complicidad policial contaba de cuatros actividades. Brindaban protección avisando de allanamientos, anulaban la competencia, distribuían armas y drogas de otros allanamientos y le proporcionan al jefe de la banda toda la base de datos de la policía provincial.

En uno de los audios se pone de manifiesto todo el sistema de allanamientos para eliminar la competencia. La banda plantaba o delataba a un competidor y la policía direccionaba el allanamiento a ese lugar. Esto quedó expresado en el audio que transcribimos a continuación, en donde el jefe de la banda, Asef le agradece el allanamiento al comisario Muñoz, alias el Taka, “apenas hagas el reviente tenés el aumento y lo tuyo. Yo voy a tirar un fierro algo, un poco de cocaína. Te quiero. Gracias Taka. Por fin la concha de tu hermana, por fin, Taka volviste a ser el comisario corrupto de antes, eso es lo que vale, me emocionas, mira, se me caen las lágrimas”. Más adelante, Asef habla con su partícipe Brian Catalán diciéndole: «y yo te digo que estuvo muy bueno amigo, aparte yo te explico una cosa, habría que tirarle un buen billete al Taka, porque con esto vamos a hacer un allanamiento para la empresa también. Y de última un allanamiento para otros, y a la concha de su madre”.

La eliminación de la competencia no era una metáfora o circunscripta a sacar del negocio a otros narcos, sino que también involucra homicidios. Para ello, la policía le proporcionaba armas de allanamientos denominadas “truchas”. Esto también quedó expresado en la causa que se investiga en la justicia federal. Otra vez, Asef, le pide un arma en los siguientes términos “conseguime un trucho Taka. Conseguime truchos. Necesito dos truchos urgente para matar a un… voy a partir a un vago y le quiero tirar un trucho al gil ese”. A su turno, Muñoz le contesta: “seguro que te voy a conseguir. Fíjate si te gusta. Te lo ofrecí huevón, está muy bueno, tiene para dos cargadores, largo y corto, está 0km”.

“La paritaria narco” y el gobierno

Uno de los fundamentos en la salida a luz de esta banda narco no está dado por una propia investigación policial como lo dice la dirección de la fuerza, sino más bien responde a una interna por la apropiación de las cuotas-partes en los negocios abiertos. Por un lado, los policías recibían $5.000 por semana y $15.000 extras por cada allanamiento, pero algunos ya no estaban conformes o pedían más participación. En uno de los audios, los efectivos señalan “Tenemos que hablar para aumentar. ¡Si ustedes la subieron a la cosa! ¿Te acordás que cada un mes y medio íbamos a ir subiendo? Y ya pasaron tres meses”, le indicaron a Catalán, mano derecha de la banda. En otros de los audios, el policía Navarro le reclamó al jefe Asef, señalándole que “me canso de tener que estar esperando para que me paguen. Mirá, mirá la fecha que estamos, todavía no me abonan la segunda quincena. Me canso de tener que cobrar lo mismo que el Taka cuando -yo creo ¿no?- creo que hago más que el Taka. Cuando ustedes necesitan algo, me consultan directamente a mí”.

Ante el impacto de los hechos, el gobierno de la provincia a través de la ministra de Seguridad, Vanina Merlo, presentó al gobierno como uno de los impulsores de la caída de la banda, señalando que estaban desde marzo en la investigación. Sin embargo, la participación de un comisario, de oficiales de antinarcóticos pone en cuestión toda la responsabilidad de altos rangos policiales e institucional. Es que la banda estaba metida hasta en la propia aplicación de la policía provincial y del Ministerio de Seguridad denominada “Neuquén te cuida”. Esta aplicación es clave porque es el espacio donde se reciben el conjunto de las denuncias.

Así las cosas, el cuadro de putrefacción de la institución policial es una muestra elocuente de la descomposición de un régimen social. El delito organizado se ha convertido en una caja paralela inseparable de la institución. Por ello, la necesidad del desmantelamiento de las fuerzas policiales está a la orden del día.

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