Políticas

8/5/2003

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Ni cianuro ni cicuta

El mal menor es votar en blanco

Como vienen las encuestas, la segunda vuelta del domingo 18 de mayo será poco más que un trámite. La suerte de Carlos Menem está prácticamente sellada.


Menem no podía ganar la presidencia en la primera vuelta, y tampoco ahora, en este ballotage. Pero su función política en el proceso electoral es muy clara, porque en nombre de “ganarle a Menem” se pretende que votemos a Kirchner, un menemista de segunda categoría durante diez años, y que continúen gobernando los Duhalde.


Lavagna, como futuro ministro de Kirchner, ya anunció el programa económico del próximo gobierno: congelamiento salarial, aumento de tarifas, rescate de los bancos que vaciaron el país, y pagar hasta el último centavo de la hipoteca usuraria de la deuda externa. Kirchner ratificó también al presidente del Banco Central, un agente de la banca Morgan y de los comisionistas de la deuda externa.


El pueblo argentino no le dio a Kirchner-Duhalde más del 20% de los votos. Pero ahora, levantando el fantasma de Carlos Menem, se pretende que se monte al gobierno con un 60 ó 70% de los votos. La función de esta segunda vuelta es construirle una mayoría artificial a un gobierno de tarifazos y entrega nacional.


Los viejos partidos del régimen, divididos y quebrados, pretenden soldar un respaldo popular que no tienen.


Pero los Kirchner y Duhalde van por más: quieren arrinconar al movimiento popular que, durante estos dos años, cortó rutas, construyó sus asambleas y ocupó fábricas, en la perspectiva de una reorganización social de la Argentina sobre nuevas bases. Forzar a este movimiento a votar por Kirchner es preparar su futura desmoralización.


El Partido Obrero llama a rechazar este fraude político: el mal menor es rechazar a los dos, a Menem y al que gobernó diez años con Menem. El mal menor es impedir este fraude político votando en blanco. Un triunfo del voto en blanco sobre Kirchner y sobre Menem, impedirá que gobierne un nuevo verdugo, creará una vacancia de poder y planteará la convocatoria a una Asamblea Constituyente que gobierne.


La necesidad de apelar a un artificio electoral para convertir en mayoritarios a candidatos y partidos que ya no lo son, pone de relieve la quiebra de un régimen social y político. Por eso, sostenemos la convocatoria a una Asamblea Constituyente soberana y con poder, que reorganice el país sobre nuevas bases sociales.


El movimiento obrero y popular que luchó para que se vayan todos no puede ingresar en esta nueva etapa de la mano de su próximo verdugo.


Reivindiquemos la independencia del movimiento que protagonizó el Argentinazo de los partidos del régimen y de su Estado.


Reivindiquemos “que se vayan todos”, bandera de aquel Argentinazo.


En esa perspectiva, llamamos a rechazar a Menem y a Kirchner, y a votar en blanco el próximo 18 de mayo.