14/07/2005 | 908

Ni Cristina-Othacehe, ni Chiche-Quindimil

Los argentinos tenemos aspiraciones más amplias, pero la clase capitalista que maneja los bancos, la deuda externa, las industrias y los latifundios no tiene una alternativa mejor de gobierno.


En las filas de Cristina Fernández está enrolado el intendente de Merlo, Othacehé, verdadero padrino de capitalistas de su distrito y ‘famoso’ represor de la Asamblea Popular del municipio.


También están enrolados otros intendentes con asuntos judiciales pendientes, como el de J.C. Paz.


La señora de Duhalde tiene la compañía de Quindimil, el decano nacional de los punteros, y de Curto, jefe de los matones de la burocracia metalúrgica.


Estas distinguidas candidatas, ¿en qué se distinguen?


Los ciudadanos en general y los trabajadores en particular tienen que sacar las conclusiones.


Lo que ocurre en el territorio bonaerense ocurre en todo el país.


En la Ciudad de Buenos Aires, el abogado Bielsa está apadrinado por la burocracia del Suterh, que pone los delegados y la ‘caja’ del justicialismo de la Capital.


El canciller es cómplice político de la malversación de fondos de un sindicato y de su obra social.


La misma caja que financió a Cavallo-Beliz en 2000, que llevaba al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en la lista.


Lo mismo podemos decir de un De la Sota, el cordobés, o de un Romero, el salteño.


Cuando un grupo poblado de padrinos critica a otro grupo igualmente lleno de padrinos, no tenemos un drama sino un sainete.


No estamos ante esas grandes divisiones políticas que marcaron un cambio histórico en el país.


Estamos ante una lucha por el control de los cambios patrimoniales que ha provocado la bancarrota de 2001.


Una puja por los ahorros pesificados, por las empresas de servicios públicos, por el control de los bancos (incluido el Banco Provincia).


No olvidemos que los Duhalde, primero, y los Kirchner después, protagonizaron la mayor confiscación patrimonial de ahorristas y asalariados.


Que los capitalistas se llevan 20.000 millones de pesos de exenciones impositivas y subsidios, mientras un 50% de los argentinos sigue por debajo del nivel de pobreza.


Argentina ha vuelto a ser, bajo la conducción de los esposos de esas candidatas, el paraíso de la especulación.


Es que la ‘nueva’ deuda externa se ajusta por inflación.


Cada punto de carestía para el pueblo es una fiesta para los especuladores.


A esto nos ha llevado el gobierno ‘nacional y popular’.


Este es el canje de deuda que han apoyado Carrió y López Murphy.


La transformación de Argentina no va a venir del campo de los usureros capitalistas, de sus representantes políticos, de sus esposas o de sus intendentes.


Requiere de la unidad política de los trabajadores en un frente cien por cien de izquierda, en un polo de poder, sin los náufragos interesados que ha dejado por el camino el fracaso de la Alianza y del justicialismo.


Es lo que demuestra la lucha cotidiana del pueblo, desde los ferroviarios hasta los docentes, desde los ahorristas confiscados hasta los desocupados, desde los deudores hipotecarios hasta los estudiantes sin edificios escolares ni presupuestos, desde la lucha de las víctimas de Cromañón hasta la lucha de las víctimas del gatillo fácil y de la inseguridad que facilita y protege una policía corrupta asociada a un poder político corrupto.

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