26/06/2003 | 806

Ni ghetto, ni erradicación. Derecho al techo y al arraigo

Ibarra salió a «prometer» que urbanizará la Villa 31 impulsando un plan de «casas económicas».


Los vecinos del barrio debemos tener claro que se trata de un nuevo chamuyo electoralista. Porque hasta ahora Ibarra, que gobierna desde hace 3 años, no ha hecho absolutamente nada en tal sentido. Mientras tanto, quiere construir un muro que separe nuestro barrio del parque Thays, encerrándonos en un ghetto.


Macri, por su parte, anunció directamente la erradicación de no menos del 70% de la Villa. Dice que las familias se irían «voluntariamente». Todos sabemos que intentará hacerlo con presiones y especulando con la miseria existente, ofreciéndoles a los vecinos «recompensas» económicas indignas que sólo servirían para «comprar» un lugar en alguna otra villa.


¿Por qué tanto interés apuntado contra los vecinos de la Villa 31?


Porque las tierras que ocupa nuestro barrio se han valorizado enormemente y son un factor de gran lucro en la especulación inmobiliaria. El proyecto Retiro-Puerto, aprobado en época de Menem, prevé el desplazamiento de las vías ferroviarias hacia nuestro barrio, liberando las actuales estaciones ferroviarias para construir hoteles y edificios de lujo.


Pero Menem y De la Rúa-Ibarra fracasaron en este emprendimiento inmobiliario. Ahora tanto Ibarra como Macri quieren retomarlo. Como siempre, lo primero es arrinconar a los que ellos consideran «molestos» habitantes de la Villa.


El Partido Obrero llama a las familias de la Villa 31 y 31 bis, a organizarse para defender su techo y sus derechos:


• Un lote para cada familia censada. Escrituración y titularización de lotes y casas.


• Que el pago de la vivienda no supere el 10% del ingreso salarial, con mora para los desocupados.


• Por un verdadero proceso de urbanización de la Villa, bajo control directo de los vecinos, con derecho a veto de la Asamblea Vecinal de toda medida que los perjudique. Que dicha urbanización sea encarada con el trabajo de los vecinos desocupados, con salarios dignos (por encima de los convenios) y obra social. Que los precios de construcción y los diseños de las casas sean controlados por representantes de los vecinos electos en asamblea.


• Derecho de arraigo: si algún vecino se quiere ir, no debe ser deportado a su país, o a su provincia de origen, o a 50 km de la Capital, como proponen los Macri y las Bullrich. Reubicación en la propia ciudad, con previa aprobación del interesado, cerca de su lugar de trabajo y estudio. Que se pongan a disposición los centenares de predios vacíos que el Gobierno de la Ciudad tiene bajo su posesión y que reserva para la especulación inmobiliaria.


Vecinos de la Villa 31 y 31 bis: organicémonos para defender nuestros derechos.


Y el 24 de agosto, votemos a la lista del Partido Obrero para que se escuche nuestra voz. Para que la voz de los trabajadores entre a la Legislatura y sea un muro contra la discriminación y la especulación.

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