20/11/2003 | 826

«No se olviden de Cabezas»

La mafia no olvida. Protege a sus miembros aún cuando estén presos y se esmera por conseguirles la libertad.


Gregorio Pérez, los policías de Pinamar y la banda de «los horneros» formaban parte de la mafia policial-empresarial que asesinó a José Luis Cabezas. Como nosotros no olvidamos a Cabezas, la mafia tampoco olvida a los que les prestaron «servicios».


La «bonaerense» de Duhalde, con sus ramificaciones judiciales, impulsó el cambio de carátula («recalificación») del crimen para permitir que los asesinos de Cabezas salgan en libertad en poco tiempo. Por ejemplo, la condena a Gregorio Pérez – ex custodio de Yabrán – pasaría de prisión perpetua a 27 años. Es la misma mafia policial-judicial de los desarmaderos, de los secuestros, del asesinato de prostitutas, que sigue operando hoy – a seis años del asesinato de Cabezas – con total impunidad.


El padre de Cabezas denunció que «los jueces son tan mafiosos como los asesinos» (Clarín, 15/11).

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