14/04/1994 | 416

Nuestras previsiones y los resultados

Con antelación a la elección del domingo 10, fijamos posición (Altamira, La Situación Política, Prensa Obrera, 5/4) acerca de las perspectivas que abrían los comicios.


«En abierto contraste con la indiferencia con que ha sido seguida la campana electoral, dijimos, el final de ésta se desenvuelve en el marco de una crisis política aguda». Luego de analizar los elemen­tos de esa crisis, concluíamos con “que las eleccio­nes se presentan mal para el menemismo, en espe­cial en lo que tiene que ver con su alcance político”.


Esto ha sido confirmado por los resultados, toda vez que el “pacto» ha quedado en minoría y que se ha abierto una crisis con relación a la Constituyente. Al respecto, habíamos advertido precisamente que “la Asamblea Constituyente… se dará en un marco de crisis y que podrá naufragar como consecuencia de sus contradicciones internas”.


“Cualquiera sea el porcentaje que obtenga el justicialismo con relación a los votos válidos, éste disminuirá drásticamente con relación al total del padrón electoral, como consecuencia de las abs­tenciones y votos en blanco… En estas circunstan­cias el PJ bajaría del 31% del total del padrón, que obtuvo el pasado 3 de octubre” (PO, 5/4). Exacta­mente: el PJ cayó a un 27% del padrón total, perdió casi un millón de votos en menos de seis meses y es hoy una clara minoría política.


Constatábamos que “en este cuadro, la perspec­tiva de una derrota en la Capital, y nada menos que a manos de un rejunte de Identidades en crisis’ (palabras de Chacho Álvarez), podría convertir a las elecciones en una catástrofe…”. Efectivamente, las elecciones han terminado catastróficamente para el menemismo y para el Pacto.


«De este panorama sólo se destaca a favor del gobierno la elección que hará Duhalde en la provincia de Buenos Aires, y principalmente en el Gran Buenos Aires… Sin embargo, con lo ocurrido en Santiago, Tucumán, Jujuy…”.


La votación de Duhalde cayó en casi medio millón y no logró mayoría para asegurar su reelección en la Constituyente provincial. En Buenos Aires, también se ha manifestado la tendencia al desmoronamiento del mene mismo.


“Pero el derrumbe electoral más serio que en­frenta el oficialismo es la bancarrota que sufrirá la UCR, su socia en el pacto constitucional”. Los re­sultados electorales han confirmado con creces este análisis, a diferencia del charlatanismo general que hablaba de una consolidación del bipartidismo.


Tampoco nos equivocamos en nuestro pronósticos respecto a la izquierda representada en el FIS: “El FIS tuvo la posibilidad —dijimos (5/4) —de intervenir en esta campaña con un planteo realmente movilizador… Pocas veces la izquierda tuvo la posibilidad de luchar por un planteo y una política tan claras. Cuando ya faltan pocos días para las elecciones, es claro que este planteo no ha calado, ni ha sido objeto de interés o discusión… el FIS… no luchó por su programa. Gran parte del Frente de Izquierda adoptó este punto de vista (de que la Constituyente era solamente una «maniobra distraccionista’) más propio del votoblanquismo. El PO llama a hacer el balance y encarar las nuevas luchas”.


Con respecto a Santa Cruz dijimos, dos meses antes que “En el caso de Santa Cruz, el Partido Obrero interviene en un frente con las direcciones obreras y combativas de la provincia (y) el frente de izquierda es la única fuerza que habrá de presentar­se fuera del justicialismo y del alfonsinismo” (Altamira, Defensa y ártica del FIS, Prensa Obrera, 24/2/94)

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