11/05/2006 | 945

«Operación Clamor»


El 25 de mayo, Néstor Kirchner espera que una multitud avale incondicionalmente su gobierno y, en el mismo acto, infringir una derrota histórica a los que convirtieron la Plaza de Mayo en el corazón de las luchas populares. El objetivo es convertirla en la Plaza de la Alegría, de la Esperanza o del Sí, según las variadas denominaciones ofrecidas por los convocantes (ni en eso se han puesto de acuerdo). “El multitudinario mitín está pensado para legitimar todas las decisiones clave, tanto en el plano local como en su política exterior”, y para anunciar la postulación a un segundo mandato. Ha sido bautizada “operación clamor” (La Nación, 7/5) para mejor destacar que se trata de una acción orquestada desde el Estado y Kirchner va a estar acompañado de la mayoría del arco político: gobernadores e intendentes -incluidos radicales-, el Frente para la Victoria y el PJ. Moyanistas y gordos de la CGT, el Frente Grande, los piquetruchos y, por supuesto, “transversales” y progresistas. Esto obliga a preguntarse si la burguesía ha conseguido dar a luz un nuevo caudillo, capaz de absorber la disgregación política de los partidos patronales y la descomposición del régimen político, que fue uno de los factores del Argentinazo.


 


Papeleras


 


El acto oficial en Gualeguaychú fue un ensayo general. “El gobierno logró que se levante el corte, gracias a una votación acorde a las necesidades oficiales” (Clarín, 3/5). En Gualeguaychú, a Kirchner lo aplaudieron desde Blumberg hasta Bonafini y una veintena de gobernadores. Pero todo el aparato del PJ entrerriano y bonaerense no juntó más de un 30% de la convocatoria de los asambleístas el domingo previo. Clarín tuvo que reconocer la “desilusión” que produjo el discurso del Presidente y Greenpeace lo calificó de “papelón”. La presentación ante La Haya se definirá -seguramente en contra del planteo argentino (Clarín, 6/5)- cuando las pasteras hayan convertido al río Uruguay en una cloaca. Kirchner no podía decir “No a las papeleras” porque media Mesopotamia está reforestada en función de proveerles materia prima a las pasteras argentinas -tanto y más contaminantes que las uruguayas- y porque los pulpos mineros promocionados por Kirchner están envenenando los suelos y los ríos, en primer lugar, en Santa Cruz. El intento de investir a K como abanderado del medio ambiente sólo generó desilusión y bronca entre los entrerrianos.


 


Es uno de los riesgos del 25. Para salir al balcón hace falta cierta contundencia. Kirchner no puede convocar en nombre del salario: la clave de la “reconstrucción” de la burguesía nacional está en la miseria salarial. Puede despotricar contra la inflación pero acaba de aumentar las tarifas de luz y gas. Puede hablar de los derechos humanos, pero el 24 de Marzo está fresco. La Gendarmería sigue en Las Heras, hay presos políticos y sus aliados de Apuba acaban de apalear a los estudiantes. ¿Cómo blandir un liderazgo regional o latinoamericano mientras se deshilacha el Mercosur? ¿Cómo mentar a la “nueva política” cuando la masividad la garantizan los aparatos de la “vieja política”?


 


Así las cosas, los despachos oficiales han filtrado algunos posibles anuncios. El más espectacular es que están pensando en recomprar acciones de Repsol-YPF, lo que se mostraría como una recuperación de la “soberanía energética”. Pero se trata de la recuperación de YPF: las acciones serían recompradas por el propio Estado o a través de “empresarios nacionales, con un modelo basado en subsidios estatales para exploración y explotación, a cambio de tarifas reguladas” (La Nación, 6/5). En síntesis: un rescate de la industria petrolera con recursos estatales, en momentos en que Repsol llevó las reservas al borde del agotamiento, y cuando es incapaz de reponer sus propias reservas para poder continuar en el mercado. Una maniobra similar al “pago de la deuda al FMI”. Para plantarse ante las masas como un caudillo nacional hay que estar dispuesto a defender, aunque sea limitadamente, alguna causa nacional.


 


¿Acaso alguien espera ver el 25 muchedumbres de descamisados trepados a trenes y camiones desvencijados para llegar al centro? Es otro el sector que intensificó estas semanas el tránsito de la autopista Buenos Aires-La Plata: kirchneristas de la primera hora e hiperduhaldistas convertidos en flamantes kirchneristas que “fijaron las reglas de la Plaza” (El Día, Clarín, 29/4) para que la celebración no concluya en trifulca.


 


En conclusión, Kirchner “saldrá al balcón atendiendo al complejo mosaico de capillas que tiene hoy el PJ” (Clarín, 8/5). El disciplinamiento se funda en el reparto de subsidios y prebendas. Puede atizar la confrontación entre fracciones políticas y clanes capitalistas que aspiran a lucrar con los recursos fiscales, la obra pública y los negocios provinciales. La aprobación de los “cargos específicos”, dejó a los gobernadores “totalmente subordinados al Poder Ejecutivo porque cualquiera de ellos que necesite realizar una obra para afianzar su territorio en materia energética tendrá que pasar por el despacho de Julio De Vido para gestionarla” (El Día, 30/4). Así, “proliferan los adelantos de fondos para obra pública y subsidios en procura de que gobernadores, intendentes y punteros garanticen una plaza llena: entre 120.000 y 200.000 personas” (La Nación, 8/5). Esta “acumulación política” tiene una fragilidad evidente: el superávit fiscal es fruto de la pauperización de los trabajadores y de una coyuntura favorable del mercado internacional. Una crisis internacional no sólo generará una crisis económica.


 


Por su parte, el gobierno no tiene definida ni la fórmula presidencial. La variante Néstor-Cristina puede caerse de puro compadrazgo y nepotismo. Además, “inaugura un minué dentro del oficialismo para elegir al aspirante a la gobernación bonaerense” (Página/12, 23/4). Los aspirantes: Aníbal Fernández, el ministro de Gobierno de Solá, Florencio Randazzo, José Pampuro, Alberto Balestrini, Arslanián (El Día, 30/4). Otro campo de batalla es la Ciudad de Buenos Aires. Telerman, defendiendo a su vapuleado secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, denunció que su gobierno es víctima de “estrategias de desgaste y de traición” (La Nación, 3/5). Una queja que pronto se escuchará en todas las tonadas provinciales.


 


Los kirchneristas deploran que K se enfrente “ante un gran desierto político” porque preferirían “el contrapeso de una oposición de centroderecha sólida”, según el politólogo Julio Godio (Clarín, 13/4). Esto le permitiría sortear la desgracia de que su única oposición política son las luchas de los trabajadores. Pero Kirchner no tiene una oposición de centroderecha porque pactó con todo el PJ. La centroderecha “elegante” navega en la mayor orfandad porque las fuerzas sociales que la sostuvieron se encuentran cómodamente representadas bajo la gestión K. López Murphy y Sobisch guardan silencio, Macri ya informó que le interesa más gobernar Buenos Aires que el país. Carrió, sin ninguna chance, también trabaja en la candidatura porteña de Enrique Olivera. Algo por el estilo pasa en el centroizquierda: Binner y Juez alaban al gobierno y el primero ya descartó una candidatura nacional.


 


Así las cosas, la mayoría de las candidaturas patronales van a definirse dentro del espacio K: o sea dentro del PJ y del Frente para la Victoria, lo que obligará a Kirchner a un doble arbitraje. Va de suyo que no hay lugar para todos. En los despachos se deshoja la margarita: ¿hay que desdoblar o no las elecciones? La inflación es un factor determinante porque, si se disparara, haría saltar los convenios salariales que impuso la burocracia sindical. “Kirchner sospecha que el escenario inflacionario en 2006 es controlable (…) pero no sabe qué le deparará 2007. No quiere sobresaltos en las urnas y ordenó contener la suba de precios hasta diciembre” (La Nación, 30/4).


 


Probablemente, Kirchner mantenga el control político mientras distribuya con tino las cajas y una crisis económica no corroa las bases de su autoridad. Los únicos que pueden arruinarle antes la fiesta son los trabajadores, si salen a pelear con la misma decisión que ya han mostrado los petroleros de Las Heras, los trabajadores del Subte, los docentes neuquinos.