02/01/2014 | 1299

Otra vez, el parlamentarismo retrógado

Neuquen

En las últimas sesiones del año 2013, la legislatura provincial aprobó dos convenios colectivos de Trabajo (CCT): el de los administrativos de educación y auxiliares de servicios de las escuelas y el de los trabajadores de rentas. A pesar de que los Convenios entran en vigencia con la sola homologación de la Subsecretaría de Trabajo (lo cual ya ocurrió), los textos completos de las normas fueron girados a la Legislatura para que ésta los apruebe.

Ambos convenios fueron presentados por la dirección de ATE y CTA como una gran victoria. Sin embargo, estos CCT tienen un contenido flexibilizador: destruyen la jornada laboral, contienen un período de prueba de 12 meses y no otorgan estabilidad en el cargo. Tienen cláusulas de polifuncionalidad y la “estabilidad” está sujeta a una revalidación, que en caso de que sea negativa no le da derecho al trabajador a reclamar indemnización alguna.

La posición a adoptar ante el CCT de educación abrió un debate entre los partidos que integramos el Frente de Izquierda.
Desde el Partido Obrero lo caracterizó públicamente como flexibilizador y negrero, a través de un comunicado, en el que desmenuzamos todos sus artilugios y planteamos votar negativamente en el recinto. Además, propusimos contrastar el texto del Convenio con el proyecto presentado por el FIT antes de las elecciones, que propone el fin de la tercerización y la precariedad laboral en el Estado, a través del pase a planta permanente.

El PTS, por el contrario, defendió un voto positivo al CCT de educación, alegando que la Legislatura, como órgano del Estado burgués, no debe inmiscuirse en un convenio que fue aprobado por las partes: el sindicato ATE y el Estado-patrón. Izquierda Socialista se pronunció en el mismo sentido que el PTS. Godoy (PTS), sin embargo, se abstuvo en el momento del tratamiento del convenio (más allá de que el recinto no le autorizó la abstención, por lo cual se ausentó). Es que la asamblea de afiliados de ATEN Capital había rechazado también el convenio. Lagunas (IS), en el momento del tratamiento en particular del convenio, directamente se ausentó.
La posición de que el “órgano burgués no debe inmiscuirse entre un acuerdo entre partes” es puro formalismo, pues en primer lugar eso depende de las condiciones en que actuaron las partes. Por otro lado, el convenio ya había sido homologado por el propio Ministerio de Trabajo (que no solamente es un órgano burgués sino que ejerce el arbitraje obligatorio, que condiciona los acuerdos de parte y, en ocasiones, directamente lo viola). A fuerza de querer atacar al parlamentarismo en sí mismo, para rivalizar acerca de quién tiene el pergamino revolucionario, se cae en posiciones que habilitan la flexibilización laboral.

La izquierda tiene la obligación de denunciar y echar luz sobre todo aquello que sea retrógrado para los trabajadores. De ninguna manera avalarlo a través de una abstención vergonzante y mucho menos de un voto positivo. Más aún, el debate del CCT aparece como una oportunidad estratégica para el desenmascaramiento de la burocracia sindical, que presenta como un triunfo lo que para los trabajadores significa un retroceso. De la ‘tribuna de denuncia’, hemos pasado a la ‘tribuna de adaptación a la burocracia sindical y el Estado’.

Con el CCT de Rentas, el PTS fue aún más lejos. Pues aquí, no existió un pronunciamiento por parte de ATEN, ni tuvo la repercusión pública que tuvo el CCT de Educación. Es así que Godoy, silbando bajito, votó a favor del convenio negrero -tanto en la comisión como en el recinto. Es decir que actuó en forma anti-revolucionaria, avalando un convenio flexibilizador en unanimidad con los bloques patronales. Pero también expresó el método de usurpación política de la bancada del Frente de Izquierda, que fue convertida en coto del PTS.

Cuando conquistamos la bancada legislativa en Neuquén, en 2011, comenzamos un debate sobre las iniciativas y el papel de la izquierda revolucionaria, ante la negativa de PTS de acordar un método colectivo de intervención parlamentaria en base a una agenda e iniciativas estratégicas. A dos años de la intervención del Frente de Izquierda en la legislatura neuquina y a la luz de los hechos, advertimos que la usurpación política imponiendo el monobloque rotativo (que no es lo mismo que la rotación y un equipo parlamentario), comenzó en Neuquén hace dos años.


Cesar Parra

También te puede interesar:

Más de 2.000 personas se movilizaron hasta la Casa de Gobierno.
“Si son asintomáticos no se hisopa”, sostienen en un audio filtrado del Hospital Rawson de la capital provincial.
Un paso adelante en la organización de la lucha previsional.