09/08/2012 | 1234

Paco Pérez ¿un nuevo Scioli?

Tarifazos, renta petrolera y respuesta obrera

Paco Pérez “sueña” con que las regalías de los hidrocarburos y la minería le resuelven los rojos fiscales, no para satisfacer las demandas populares como salario o vivienda, sino para seguir subsidiando a los capitalistas.


Mendoza tiene proyectado un déficit fiscal de 1500 millones de pesos para 2012 y un rojo preexistente de aproximadamente 5 mil millones de pesos. Esto sin contar con el déficit de los principales municipios (Guaymallén y Las Heras, centralmente).


La provincia no cuenta con un banco provincial desde la época del menemismo, ni tampoco con una caja de jubilaciones propia, por lo cual Paco ha colocado la mira en las regalías petroleras como su posibilidad más inmediata.


La destilería de Luján de Cuyo significa poco más del 20% del producto bruto geográfico de la provincia, casi 3 mil millones de pesos sólo de la refinación de hidrocarburos. No se cuenta la producción anexa, como el dióxido de carbono para gaseosas (único del país) y otros.


Estas apetencias significan fricciones entre CFK y Paco. El primer antecedente fue cuando Mendoza estuvo a punto de quedar fuera de los directores estables por provincias en el nuevo directorio de YPF: esto significaba que la provincia se quedaba fuera de las decisiones de la petrolera.


La nacionalización trucha de YPF ha puesto sobre la mesa la distribución de las regalías, en este punto la nación pretende establecer el reconocimiento de la propiedad a las provincias pero mantener una administración nacional de concesiones, contratos y revocación de los mismos mediante el decreto presidencial 1277.


La oposición radical y demócrata mendocina ha salido de punta contra el decreto de Cristina, mediante una iniciativa legislativa. Esta exige que la administración de concesiones quede en manos de la provincia así como las regalías, esto explica también por qué estas fuerzas terminaron votando la propuesta de Pérez de creación de una empresa provincial de energía (minera y e hidrocarburífera).


Pérez ha mantenido una posición en apariencia favorable al gobierno nacional, pero si la lleva al extremo termina chocando con CFK. Plantea que sea la Ofephi el órgano que discuta junto con el gobierno nacional las concesiones, contratos y sus revocaciones; es decir, plantea avanzar sobre la porción de regalía que está dispuesta a entregar el gobierno nacional.


Esta situación de quiebra y la necesidad de hacerse de cajas para paliar los rojos fiscales coloca objetivamente a la administración provincial en un camino de constantes enfrentamientos con el gobierno nacional. Esto ya se expreso en el freno de CFK al crédito de 400 millones que tenía aprobado el Banco Nación para Mendoza. El adelanto por 200 millones de pesos que debía hacerse efectivo hace semanas fue frenado en la ventanilla de la casa central de Mendoza, según palabras de su titular.


Viene habilitando subas de las tarifas en servicios e impuestos y por otro lado le niega la recomposición salaria a los estatales, como a los judiciales (estableció un aumento del 17% por decreto) o a los docentes, a quienes les niega la reapertura de paritarias.


No hay plata, dice el gobernador, pero no sólo habilitó el aumento al transporte hasta en un 50% sino que subsidió a las empresas con 300 millones al año que se suman a los 500 millones que pone la nación.


Paco Pérez no pretende hacerse cargo de YPF para resolver los problemas de las masas sino para cumplir con los pagos de deuda y seguir manteniendo los subsidios a las patronales.


Frente a esto la reacción obrera y popular crece. Se expresa en los parazos docentes por reapertura de paritarias, en el triunfazo de los trabajadores de salud que rompieron el techo salarial, en el descontento generalizado de vastos sectores con los aumentos y en la emergencia habitacional que ya está plateando la ocupación de tierras, en la creciente radicalización de la juventud rabiosamente anti minera, sólo por citar algunos.


Paco Pérez juega al prende y apaga con su propio respirador artificial. Una quiebra generalizada de la provincia y municipalidades, una dispersión y disgregación política de la fuerza gobernante y de la oposición, un escenario de creciente conflictividad en el seno de los sectores explotados nos plantea el desenvolvimiento de una acción de agitación y propaganda sobre el programa de salida para el conjunto del pueblo mendocino, empezando por la nacionalización de los hidrocarburos bajo control de sus trabajadores.

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