Políticas

4/8/2008|891

Parmalat: Taselli recula

Se modifica la relación de fuerzas


¿Qué quedó del plan de Taselli para “salvar” Parmalat, al que la burocracia de Atilra calificó como “la mejor opción para sacar a la empresa de la crisis”?


 


En tres meses, desmanteló toda la estructura de venta y distribución; paralizó el centro de Carapachay y los del interior (Rosario y Mar del Plata). La logística es, sin embargo, una pieza fundamental en el mecanismo de una empresa.


 


Ahora Taselli busca “salir por donde entró”. Acaba de anunciar la reapertura de la planta de Carapachay, con todo el personal actual y sin modificaciones a las condiciones de contrato ni quita salarial.


 


El determinante de este recule es la lucha denodada de los trabajadores, la cual hemos venido registrando a través de estas páginas.


 


Convencida de que las componendas con Atilra no le resuelven nada, la patronal ha tenido que reconocer como interlocutor a la representación votada en asamblea general. La negociación efectiva sale del terreno fangoso de los despachos oficiales y pasa a ser objeto de la supervisión obrera.


 


El acuerdo que está en discusión para ser homologado por el Ministerio, plantea una garantía de que el funcionamiento de la planta se mantendrá por un plazo determinado (digamos, dos años) para evitar que sólo se busque salir del atolladero, mientras se arma el traspaso de la distribución a Pilar.


 


También debe establecer un régimen de reuniones regulares que haga el seguimiento de todos los problemas, con la participación de una representación de Pilar. La empresa insistirá obviamente en escindir a los trabajadores; hace unos días rechazó que los delegados de aquella planta asistieran a una entrevista con Logística, lo que motivó el retiro inmediato de los delegados obreros.


 


Este triunfo de los trabajadores modifica la relación de fuerzas. Luego de repudiar la presencia de personal de seguridad “extraño”, un “piquete” expulsó de la planta a los guardaespaldas de Taselli; pero no es el fin del conflicto.


 


El propio vicepresidente de la compañía, Joris, se encargó de aclarar que continuaría reclamando al Ministerio por el convenio de crisis. Ahora, ante la imposibilidad de avanzar con el ajuste en Expedición, la empresa ha girado los cañones contra los preventistas, cuyo plantel quiere reducir a la mitad, además de desconocer el pago de viáticos.


 


Se plantea reforzar la unidad de las tres plantas (incluida Chascomús) y dar pasos para establecer un control sobre la producción y el funcionamiento de la fábrica.