23/10/2003 | 822

Peones de Bush

¿Se puede derrotar el complot de Edenor, Edesur, Transener, Aguas Argentinas o AES conspirando para que Repsol-YPF, Bechtel y British Gas salven al régimen político que las apadrina en Bolivia?


¿Se pueden defender realmente los derechos humanos mientras se respalda desde la OEA y a través de la cancillería, durante varias semanas, la masacre de los obreros y campesinos bolivianos por parte de las fuerzas armadas de este país pero dirigidas y pagadas por la embajada y el Consejo de Seguridad de los Estados Unidos?


¿Se puede defender la soberanía nacional, por ejemplo contra el Alca, sosteniendo a un gobierno, a una sucesión constitucional, a un régimen y a una clase capitalista totalmente comprometidos con ese proyecto de Bush, como ocurre en Bolivia?


La «mediación» que armaron Lula y Kirchner a los apuros para impedir la victoria de la revolución boliviana, cuando ya el ejército era impotente para bloquear a las masas insurrectas, es una lección política que el pueblo argentino debe guardar bien en su memoria, porque marcará los próximos años de la vida nacional y de América Latina.


La «mediación» de Kirchner y Lula sirvió como un relevo de la fracasada política norteamericana (que contó con la complicidad de todos los gobiernos de la OEA) de sostener a sangre y fuego a Sanchez de Losada.


Los gobiernos de Lula y de Kirchner mostraron, con su decisiva actuación internacional, su hostilidad de principios con las clases explotadas y su solidaridad de principios con el imperialismo y los «gringos».


Por eso sabemos, desde ya, que el gobierno actual va a capitular ante los monopolios privatizadores, como ya ha ocurrido con la reprivatización de los peajes, y que el girterío oficial contra los cortes de luz no son otra cosa que una cortina de humo.


También sabemos que no escuchará los reclamos salariales de maestros y empleados públicos que hacen huelga y ganan las calles estos días.


Por el contrario, junto a la burocracia sindical está «normalizando» los convenios colectivos con más flexibilidad laboral y la habilitación de convenios por empresa.


Está conspirando con los empresarios negreros del pescado de Mar del Plata contra el combativo sindicato obrero de esa ciudad, recuperado hace todavía poco luego de un cuarto de siglo maffia menemista.


De nosotros habla la fábula, de Bolivia nos debe enseñar a todos.

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