Políticas

17/7/2008

|
1046

PLAZA DE MAYO, 7 DE JULIO

Los medios, protagonistas de la represión

La revisión de los matutinos nacionales muestra que la gran prensa decidió ocultar que una veintena de agrupaciones del movimiento piquetero convocaba a movilizarse el lunes 7 contra el hambre y por un conjunto de reivindicaciones Menos aún se publicó el documento acordado por las organizaciones –difundido el día 4–, que fijaba, elocuente, su posición: “Ni con el gobierno de los monopolios ni con los monopolios del campo”.

Las empresas de comunicación ignoraron la convocatoria, que tenía el valor periodístico inexcusable de constituir una tercera alternativa a las fuerzas en pugna y, a diferencia de ellas, detallaba reivindicaciones populares que permanecen ausentes en el debate entre el campo y gobierno. A los diarios les encantan las historias altruistas de los pobres -“no tiene para comer pero devolvió 1.000 pesos”, pero dejan de gustarles apenas se apartan de la desdicha individual y se presentan como una fuerza política independiente.

Como es sabido, el 7 de julio el gobierno nacional ordenó una fuerte represión contra los piqueteros en la plaza, que estuvo precedida por una provocación en el Obelisco -frenaron allí dos horas la columna del Polo Obrero- y por detenciones selectivas de compañeros a cuadras de la marcha y antes de que se incorporaran a ella. Con los mismos métodos ilegales usados en el Puente Pueyrredón, el gobierno intentó cortar de cuajo una intervención obrera en la crisis política.

La policía -mientras se negociaba la colocación de una carpa- rodeó a los manifestantes, inició una bruta golpiza que dejó 40 heridos -entre ellos mujeres embarazadas y criaturas–, persiguió muchas cuadras a los que huían o intentaban reagruparse e intentó ingresar -violar– un local del Partido Obrero. En la represión intervino gran número de personal de civil, y hay testimonios fotográficos y videos en los que policías de uniforme y de paisano apuntando con pistolas de 9 mm a manifestantes tumbados en el suelo (algo que reconoce Clarín). Comenzada la represión, los medios de comunicación viraron del silencio a la falsificación:

1) En los titulares, se valieron de la figura de “choque” o “incidentes” entre dos fuerzas para disfrazar lo que era represión gubernamental pura y dura. “Violento choque entre la policía y Quebracho” (Clarín</em>); “Choque entre la policía y los piqueteros” (Crítica); “Incidentes entre manifestantes que intentaron colocar una carpa y la policía” (Página/12</em>); “Incidentes y refriegas en Plaza de Mayo entre policías y militantes de izquierda” (Ambito). Esa pretendida “equidistancia” es una patraña no sólo porque los manifestantes, como ocurre siempre, fueron agredidos por la policía, por el brazo armado del Estado.

2) En segundo lugar, los medios intentaron encubrir que hubo un ataque policial sorpresivo y artero, presentándolo como una respuesta defensiva ante una “irracional” agresión de los piqueteros, a pesar de la contundencia de las imágenes que los medios audiovisuales transmitían. La Nación dice: “De acuerdo con el relato policial, en plena negociación con los oficiales, integrantes de los movimientos sociales agredieron al comisario Mario Morales. ‘Estaban hablando cuando le pegaron con un palo en la cabeza al comisario Morales’, dijo el subcomisario José Celeste” (LN).

“‘Los manifestantes agredieron a los policías; entre los heridos está el jefe del operativo, el subcomisario Juan Carlos Morales”, replicaron fuentes del Ministerio de Justicia de la Nación” (Clarín). “El Ministerio de Justicia que ejerce Aníbal Fernández aseguró que la Policía intentó ‘desalentar’ la instalación de la carpa armando un cordón de seguridad. ‘Entonces los manifestantes comenzaron a atacar’, dijeron los voceros oficiales”, escribe Ambito, sin que le moleste contradecirse a renglón corrido: “Estalló sin aviso ayer la violencia en el microcentro porteño. Un grupo de piqueteros antigobierno creyó que lo iban a dejar poner una carpa en la Plaza, como a los oficialistas”.

3) Los diarios evitan la palabra represión para relatar lo ocurrido –“La policía desalojó con balas de goma a piqueteros que querían acampar allí” (LN); “Un día de furia por una carpa a metros de la Casa Rosada” ; “Incidentes entre manifestantes que intentaron colocar una carpa y la policía” (Página). Hasta los más ‘progres’ la describen como una trifulca. Sencillamente, una vergüenza, porque estos son precisamente los que hacen gárgaras cotidianas con la palabra democracia.

4) A pesar de que ni la policía ni el gobierno mostró una sola prueba del hallazgo de una camioneta con “pirotecnia” (molotovs y rulemanes, según unos; gomeras y palos, según otros), todos los medios dan por cierta su existencia y afirman que los trabajadores incendiaron de camioneta del gobierno de la ciudad y arrojaron molotovs contra la catedral y un patrullero. La fuente informativa s desconoce o es la propia policía. ¡Viva nuestro periodismo de investigación! Así se relataron la Semana Tragica, la Patagonia Rebelde, Puente Pueyrredón, y los enfrentamientos entre los ‘subversivos’ y las fuerzas del ‘proceso’.

5) Los medios también ocultaron el carácter ilegal de la represión que no se atreven a mencionar. “Se impidió levantar la carpa por orden de una fiscalía”, le miente un subcomisario a Clarín, que se ‘olvida’ de preguntar cuál fiscalía. “La versión del Gobierno indicó que el jefe del operativo, el comisario Morales, consideró que ‘existía un marco de violencia que no garantizaba una manifestación pacífica’ (ah!), relata Crítica sin rastros de su pretendido garantismo.

6) El cuidadoso entrecomillado con el que las crónicas sin excepción toman distancia de las denuncias de Pitrola, Ramal y otros compañeros se borronea hasta desaparecer cuando reproducen las informaciones policiales o del Ministerio de Justicia. Las hacen propias, les dan fe de objetividad

7) El día 9 la crónica sobre la marcha de repudio presenta una visión que produce vómitos: no hay señal de que se trata de una reacción contra la represión y una defensa de las libertades democráticas”. Esta vez (una golondrina no hace verano), Quebracho (¿y el 98% restant) marchó sin incidentes”. “No hubo corridas, agrega, palos policiales, ni tuercas lanzadas con gomeras.

La marcha realizada ayer por agrupaciones políticas y sociales opositoras al gobierno se desarrolló sin incidentes”. La represión del día anterior nos enseñó a comportarnos, qué maravilloso! “Militantes de izquierda repudiaron la represión de Plaza de Mayo”, dice La Nación, muy bien, pero para desvirtuar su propio enfoque en la bajada: “Conducidos por Quebracho y el Polo Obrero, se manifestaron contra el enfrentamiento que tuvieron ayer con la policía”. El mundo al revés: la policía oficia de víctima de su pueblo Cómo olvidar que “enfrentamiento” denominaban la dictadura, La Nación, Clarín, al fusilamiento de secuestrados inermes.

Este nervioso entramado de mentiras retrata a un periodismo facineroso a la hora de estigmar a los luchadores. No vacila en justificar la represión gubernamental. La estrategia de los medios de comunicación no es un comentario amañando de los hechos. Es parte del dispositivo represivo.