29/04/1999 | 624

¡Por la inmediata reincorporación de Luis Martínez!

El lunes 19 de abril, el médico Luis Martínez, secretario general de la Seccional Alto Valle de ATE, fue cesanteado del Hospital de General Roca, «por haber abandonado la guardia para concurrir a una movilización». Martínez se retiró con la autorización de su superior y luego de haber dejado un reemplazante. La acusación es absolutamente mendaz: los que hace ya rato ‘abandonaron’ la Salud Pública pretenden con esta sanción acallar las voces de denuncia y la oposición contra sus planes antiobreros.


Es de destacar que el día de la mentada movilización, cuando Luis Martínez retornaba a su trabajo fue atacado a cadenazos por una patota pro-gubernamental que lo esperaba a la entrada del Hospital, donde recibió serias lesiones. Este grave hecho no inmutó a las autoridades del Hospital ni de Salud Pública —ni siquiera lo repudiaron—. Lo que ordenaron no fue la ‘investigación’, de la agresión sino el supuesto ‘abandono de guardia’ del agredido.


Estos acontecimientos reafirman —por si hacía falta— la filiación antiobrera del gobierno aliancista de Río Negro y sus sicarios.


La persecución a los luchadores es el complemento natural del feroz ataque al salario y las condiciones de trabajo de los estatales; no es casual que la cesantía de Luis Martínez coincida con el anuncio de nuevos retrasos en el abono de los salarios docentes y del pago con tickets —a partir de junio— de una importante proporción del salario estatal.


Así lo han entendido los trabajadores del Hospital que el martes 20 se movilizaron hasta las dependencias del Consejo de Salud para reclamar la reincorporación de Luis Martínez y el cese de las persecuciones a los delegados de ATE en el Hospital de Allen y que, el viernes 23, volvieron a hacerlo —a las 18.30 hs.— convocando a toda la población contra este nuevo atropello.

También te puede interesar:

Su prevención es posible con concientización y presupuesto.
Será este miércoles 20 de octubre. Una jornada de lucha contra el avance de la flexibilización y la reforma laboral.
Le siguen también la puesta en marcha de sustituir planes por trabajo precarizado y más endeudamiento.
La reforma jubilatoria de Kicillof y Santín al servicio de los bonistas buitres.​