25/08/2011 | 1191

Prensa: la valentía de los periodistas y el saco de Altamira

Por Leo Villafañe La Naranja de Prensa

Vaaamoosss…! El grito, en soledad, resonó entre las computadoras y fue seguido de una ovación, en la que se entremezclaron risas y gestos de aprobación. Desde los televisores ubicados en la redacción de El Cronista, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, daba los primeros cómputos oficiales y el silencio sólo se había roto al escucharse «Jorge Altamira: 2,19%». En uno de los últimos medios donde todavía perviven restos del «neoliberalismo» económico, el gesto de simpatía con el festejo del PO ya había tenido un registro: en la votación de ficción armada por la sección Política del diario tres días antes, el Frente de Izquierda tuvo más del 10%, ubicándose en el cuarto puesto -a un voto de Ricardo Alfonsín.

Esos guarismos se replicaron en varias redacciones, como la de Perfil, donde el Frente de Izquierda obtuvo un 13%, duplicando votaciones anteriores. En BAE, en Revista 23 y Tiempo Argentino las manifestaciones fueron incluso más contundentes. Es decir que el pronunciamiento público, por primera vez en la historia, de periodistas muy conocidos a favor del Frente, estaba hundiendo sus raíces en un sector significativo del gremio de prensa. Permeables seguramente a las campañas mediáticas y de las redes sociales, los compañeros hicieron explícito también su reconocimiento al ángulo democrático de la propuesta, contra la proscripción, a favor de que no se silencien las ideas de izquierda, ni las de nadie. Aquí también Twitter actuó, como se dice, sobre terreno orégano.

Hubo, incluso, entrañables actos de proselitismo concreto: «Te conseguí los votos de mi viejo y mi vieja», mandaba un mail un compañero emocionado, al que seguía otro con un mensajito de texto: «Mi suegra, re conserva, los va a votar, es increíble, me habla embelesada del saco de Altamira».

Obtenido el pasaporte a octubre, el lunes llegó con felicitaciones y saludos en forma de catarata, con compañeros deschavando su voto y su simpatía por nuestra campaña y logros -algo pocas veces visto en 30 años de actuación de nuestra corriente en el gremio, donde esas expresiones podían ser el equivalente al despido.

Algo del impacto más general de la campaña del Frente debe haberse apoyado en nuestra defensa incondicional de los periodistas, tengan la patronal que tengan. A favor de los compañeros que están en «La Corpo», por su valentía al informar sobre la represión de la protesta -y en medio del embate oficialista para que renuncien. Codo a codo con los que están en los medios oficialistas, contra sus patronales «prostituyentes» y por sus reivindicaciones. Una posición independiente de las patronales y del Estado, puesta a prueba en la marea de la pelea «Clarín-gobierno», donde hubo que remar bastante a contracorriente.

El voto al Frente, y las simpatías por la figura de Jorge Altamira en el gremio, son un registro cuya envergadura nos plantea ahora la tarea de pulsar la temperatura hacia octubre con un plan concreto: colocación y debate de la prensa para homogeneizar las conclusiones, compromisos para fiscalizar y defender en concreto la posibilidad de que la izquierda entre al Congreso.

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