10/12/2021

Presupuesto 2022 de CABA: un dibujo para ajustar a los trabajadores

Se aprobó el jueves 9/12 en la Legislatura.
Legisladora FIT-PO CABA

Corridos por los tiempos parlamentarios, el gobierno de la ciudad dio tratamiento en la Legislatura, en la última sesión del año, un nuevo Presupuesto para el período 2022. El mismo fue aprobado por 38 votos a favor, provenientes Juntos por el Cambio, y 20 en contra, entre ellos los del FIT-U.

Tomando la pauta del proyecto de Guzmán, que estima una inflación del 33% para 2020 y un dólar a $131 y un crecimiento del 4%, la Ciudad concentra su eje en presentar un “presupuesto de contingencia” hasta tanto no se resuelva la quita de los puntos de coparticipación de Nación a Ciudad, que esta descarga sobre la población trabajadora en lugar de gravar al capital financiero, inmobiliario, por ejemplo, como ya denunciara el Partido Obrero el año pasado.

Al final, el oficialismo de la ciudad (JxC) dice que se basa en el presupuesto nacional que luego critican, y, viceversa, los kirchneristas le critican el presupuesto a Larreta pero que tiene los indicadores inventados por ellos. En definitiva, todos hacen buena letra de ajuste para lograr un pacto con el FMI.

 

En porcentajes del presupuesto total, $944.343 millones, el 51% va para gastos operativos, salarios y mantenimiento entre salud, educación y promoción social, el 15,9% para seguridad y el 14% restante para obra pública y mantenimiento que será, según anuncia el propio gobierno, mínimo pues no se espera ninguna de importancia.

En cuanto a los impuestos, el ABL sigue atado a la inflación, el impuesto al consumo con tarjeta de crédito sigue vigente, aunque está judicializado. Todo un esquema de recaudación que consolida un sistema impositivo regresivo porque se aplica indistintamente al poder adquisitivo de la población y de carácter distorsivo porque mientras el ABL se ajusta a nivel inflación los salarios no. También se aplica un 100% de exenciones impositivas sobre los Ingresos Brutos de jardines maternales privados y a los nuevos inscriptos a la categoría del régimen simplificado.

Pérdida salarial

La pauta salarial para los municipales, otra vez, estará anclada a lo declarado como inflación, 33%. Pero a nadie se le escapa que las proyecciones privadas que publica el Banco Central son del orden del 54% interanual de noviembre a noviembre 2022.

Pero, además, tomando un sector representativo de los trabajadores municipales como son los docentes, se viene perdiendo salario real hace más de 5 años, si tomamos como referencia el costo de la denominada canasta de pobreza medida en octubre del 2021, de $90.300. Hoy un docente de hasta 10 años de antigüedad gana por su caro de jornada simple $52.000.

El propósito de esta pauta de inflación es anclar los salarios a la baja, que aún con esta meta salarial prevista en el presupuesto quedaremos por debajo.

El “gasto social”

En ese 51% denominado gasto social se encuentran áreas muy sensibles: salud y educación que casi representan el mismo porcentaje del año pasado. El 0,8% de aumento en educación respecto al 2021 (sería el 19,5% del total) no puede considerarse un real aumento, primero porque va a quedar por debajo de la inflación como mencionamos antes y, luego, que venimos de un ajuste real entre los años 2011-2020 del 14% en la participación de educación en la masa total del presupuesto. Esto se traduce en un fuerte deterioro en la infraestructura escolar, que volvería a parámetros similares al 2020, luego de sufrir un brutal recorte en 2021, falta de creación de escuelas nuevas y, por el contrario, aumento nominal de los subsidios a la educación privada.

En otra área esencial como la salud no se estima aumentar los profesionales para hospitales, tampoco reincorporar a las enfermeras despedidas que fueron contratadas bajo la pandemia, es más, en el desglose de cantidad de trabajadores del área hay 292 menos que el 2021. Para las obras de mantenimiento de algunos hospitales se destina menos plata que para arreglar las comisarías, donde está la maldita policía que asesinó a Lucas González, esto es: $1.124 millones para las obras hospitalarias contra los $3.161 millones, mientras la situación derivada de la pandemia aún en curso.

Para la salud mental, que tanto preocupa la población, no se innova prácticamente: se destina el 7% del presupuesto de salud, que es básicamente para sostener los 4 hospitales monovalentes, 2 centros de salud mental y los talleres laborales para el trabajo de reinserción de pacientes. Muy lejos del 10% previsto en la Ley de Salud Mental y sin creación de dispositivos de atención primaria en las comunas.

De transporte, ya lo escuchamos al ministro de Transporte Méndez “durante los próximos años no se van a realizar las obras de extensión del subte”, mientras se le renovó a Metrovías, ahora Emova del grupo Roggio, sin chistar aun siendo el empresario comprometido en la causa de los cuadernos que ha reconocido realizar coimas. No hay plan para desabestizar el subte, cuando ya se llevó la vida de tres trabajadores, ni para las obras que reclaman estos para refaccionar los lugares de descanso y vestuarios.

Tampoco hay planes de vivienda, cuando el año se caracterizó por tratar convenidos urbanísticos para la especulación inmobiliaria, mientras la crisis habitacional estalla y tampoco, como hemos denunciado en la sesión anterior, se contempla los subsidios para los comedores que asisten a más de 13.000 personas en los barrios, mientras se baja la calidad y cantidad de alimentos en los que están en funcionamiento gracias al sostenimiento de las organizaciones sociales y piqueteras.

Y para el área de la mujer no está previsto ninguna creación de centros integrales de la mujer, tal como reclamamos y como indican las estadísticas de crecimiento de las llamadas para atención de mujeres en situación de violencia. El gobierno quiere presentar la modificación del protocolo del Ministerio Público Fiscal, de atención legal en 8 barrios, como una atención integral. Pero eso no es la atención como se necesita, con profesionales, asistencia material y vivienda para las mujeres que recurren desesperadamente buscando una atención que no existe desde el Estado, lo cual deja planteado la continuidad de lucha en los barrios para arrancar más centros por comuna con presupuesto.

Por lo hasta acá descripto, desde el Partido Obrero y el Frente de Izquierda rechazamos este presupuesto signado por el acuerdo con el FMI, y, en ese sentido, denunciamos sus implicancias para las y los trabajadores de la Ciudad llamando a movilizar este sábado 11 a la Plaza de Mayo contra el pacto del gobierno nacional y la oposición patronal de derecha para pagarle al organismo la deuda externa.

 

 

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