20/07/2006 | 955

Privatizaciones Ferroviarias: Kirchner, mejor que Menem

El gobierno le ha mejorado a los saqueadores de los ferrocarriles argentinos los términos de explotación de las líneas, después de haberlo hecho con la eléctrica Transnea.


Ahora, envió al Congreso nuevos contratos para empresas ferroviarias de carga. Uno de ellos en favor de Ferroexpreso Pampeano, a cargo del corredor Rosario-Bahía Blanca, una de las mejores zonas de exportación cerealera. El otro beneficia al Nuevo Central Argentino, el cual, como si fuera una burla, tomó su nombre del que tenía la vieja línea en manos británicas.


Los proyectos enviados al Congreso quedarán aprobados por el simple transcurso del tiempo, puesto que si no tienen tratamiento parlamentario en 60 días comenzarán a regir de manera automática.


De acuerdo con los nuevos contratos, el Estado argentino se hará cargo de las principales inversiones en infraestructura y material tractivo y rodante. En otras palabras: el pueblo trabajador argentino paga las inversiones y los concesionarios se llevan los beneficios. Una suerte de socialismo al revés: se “socializan” los costos y se privatizan las ganancias.


En otro punto, el nuevo contrato concede 17 años de plazo a los concesionarios para cancelar sus deudas con el Estado, que arrastran desde tiempos de Menem. Además, los cánones que deben pagar las empresas privadas quedan atados a sus beneficios: si no ganan, no ponen, lo cual violenta incluso la ley económica capitalista de la inversión de riesgo.


Ferroexpreso Pampeano está controlado por el grupo Techint; el Central Argentino lo maneja Aceitera General Deheza, del grupo Urquía, un pulpo exportador. Y la Argentina, téngase en cuenta, es el primer exportador mundial de aceite de soja.


Menem no se atrevió a tanto. Kirchner lo hizo.

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