10/12/2014 | 1344

Punilla: por la «provincialización» del Hospital de La Falda


La región que comprende el corredor de Punilla es el fiel reflejo de la catastrófica situación de la salud pública en la provincia de Córdoba. El Hospital de La Falda vive crudamente la política de vaciamiento tanto del gobierno provincial como del municipal.


Aprovechando la situación de asfixia presupuestaria, el gobierno municipal impulsa una serie de negociados en favor de la tercerización de varias especialidades, como laboratorio y rayos hasta el servicio de ambulancias. Incluso, en varias especialidades básicas como neuro, ORL y endócrino se les cobra a los pacientes un arancel.


El hospital es considerado de segundo nivel (municipal). Esto quiere decir que no cuenta con servicios como terapia intensiva, neonatología. Tampoco con personal como cirujanos; todos los tratamientos quirúrgicos -hasta el más básico como el apéndice- son derivados al Hospital provincial Domingo Funes, que se encuentra «al rojo vivo» debido a la saturación de todos los servicios


En La Falda y todo el Valle hay muchos casinos, el hospital tampoco cuenta con un área de atención para ludópatas (adicción al juego), justo cuando hace dos meses la ciudad quedó conmovida por el brutal asesinato de su padre por un adicto al juego (presionado por deudas).


En el mismo sentido, a la falta de personal se suma la enorme precarización laboral donde sólo una extrema minoría forma parte de la planta permanente. Hay un enorme contingente de trabajadores bajo monotributo, contratos y becarios. El salario básico de un enfermero no llega a los 3.700 pesos y a varios trabajadores se les adeuda parte de su salario.


El presupuesto, tanto provincial como municipal, contempla aumentos impositivos contra el pueblo trabajador de alrededor del 35-50%, pero en cambio, las partidas destinadas a la salud se reducen. Entonces, ¿hacia dónde va la recaudación?


Desde el Partido Obrero iniciamos una campaña cuyo programa parte por la provincialización del Hospital de La Falda, el pase a planta de todos los trabajadores, el aumento de salario igual al costo de la canasta familiar y el aumento del presupuesto en base al aumento de los impuestos al agro, la especulación inmobiliaria y el juego.