09/05/1996 | 493

Qué pasó el 1º de Mayo en Tucumán

El PO y la UJS concretaron un acto público que reunió a 80 jóvenes y trabajadores en la Facultad de Artes. El rectorado de la UNT declaró asueto dos horas antes de la iniciación del acto y la propia burocracia de APUNT (no docentes) presionó al personal no docente a cerrar la facultad. El acto se concretó gracias a la solidaridad de algunos no docentes que desoyeron esas órdenes, con una presencia mayoritariamente juvenil y activistas sindicales de estatales y de la sanidad. En el acto se denunció al convenio Fiat-Smata y la rebaja salarial, los despidos, la transferencia de la Caja, etc., del gobierno bussista y se hizo un llamado a enfrentar esa política mediante una lucha de conjunto a través de una campaña y la formación de una coordinadora intergremial. Se denunció el vaciamiento de los sindicatos por parte de la burocracia, tanto de la CGT como de la Asamblea de Trabajadores (alineada con el CTA), que han pactado una tregua con el bussismo; como expresión de ello, el 1º de Mayo se limitaron a colocar una ofrenda floral. También se denunció a las políticas de “Frente Social”, “Frente Cívico” o “multisectoriales” que impulsa otro bloque de la burocracia (la CGT auténtica) e incluso sectores de la izquierda, la UCR y el Frepaso, mostrando cómo las experiencia jujeña y de Catamarca fueron una vía de estrangulamiento de las luchas de los trabajadores al subordinarlas a los reclamos de las patronales.


La CGT ‘auténtica’ hizo un acto reivindicativo del 1º de Mayo en la ciudad de Concepción (a 100 km de la Plaza Independencia). Lo interesante fue que llamó a la conmemoración a los “Centros de Comerciantes, los intendentes y concejales y fuerzas vivas en general”. Pero son precisamente los trabajadores municipales y comunales del interior, los más postergados por los atrasos y niveles salariales, las víctimas de un plan de 3.000 despidos.


Por último, el resto de la izquierda (PC, Mst, Patria Libre, Encuentro Alternativo, Ptp, organismos de derechos humanos, Partido Humanista, etc.) convocó a un acto en el que debía ser orador Gumersindo Parajon, dirigente de Pueblo Unido, del Frepaso  (lo que finalmente no se concretó, porque éste fue orador en el acto de la CGT auténtica), que sólo logró reunir a unas 70 personas. Este fracaso es expresión de la falta de rumbo y del oportunismo de esta izquierda con los carreristas políticos.

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