22/09/2020

Repudiamos el acto de delación policial cometido por Altamira

La publicidad dada por el blog de Altamira a un documento interno del Partido Obrero, junto a un texto “crítico” de su propia autoría, no solo encierra un acto de espionaje político contra una organización obrera sino también un acto de buchoneo y delación policial. En el texto “crítico” elaborado por el grupo de Altamira contra el documento del Partido Obrero, ellos mismos reconocen que ese documento no fue dado a publicidad por nuestro partido y que, como es natural por ser un documento interno, solo fue girado a la militancia de nuestra organización. Sin tapujos, admiten haber cometido un acto de espionaje. Lo más grave, sin embargo, radica en la publicidad que le dieron al mismo y, por sobre todo, la delación de las iniciales de uno de los integrantes de nuestro Comité Nacional.

La delación pretende ser encubierta arguyendo que se trataría de una “crítica” a un documento de convocatoria al XXVII Congreso del Partido Obrero. Falso: se trata de un texto de actualización política, que tampoco es el último previo a la realización del Congreso. El documento de convocatoria al XXVII Congreso de nuestro Partido es público y fue dado a conocer en marzo de este año a través de nuestra revista teórica En Defensa del Marxismo Nº54. Sobre este documento, publicado hace seis meses atrás, no han emitido opinión. Tampoco han dicho nada sobre el documento “Un programa y una estrategia revolucionaria para la intervención en América Latina y EE.UU.”, elaborado por nuestro Partido y otras organizaciones latinoamericanas. Es decir, los “campeones del internacionalismo” no han dicho nada sobre los dos principales textos internacionales de nuestro partido del último año y han echado mano al espionaje y la delación para producir una “crítica provinciana” que no supera un amontonamiento de insultos y palabras. Se revela así el carácter delincuencial de su accionar y el profundo proceso de descomposición política en el que se encuentran.

Este repudiable acto de espionaje y delación, sin embargo, tiene un antecedente claro: la delación realizada frente a la Justicia electoral, en busca de que esta instrumente la intervención o ilegalización de nuestra organización ante Servini de Cubría, y la reivindicación de Altamira de la “coacción estatal”. El correlato político de este derrotero se expresa en la ruptura de su grupo con todos los frentes únicos de clase y combativos, en beneficio claro y explícito de las patronales, sus partidos y su Estado: ruptura con el FIT-U, ruptura con el Plenario Sindical Combativo, ruptura de las acciones de frente único del Encuentro Memoria Verdad y Justicia, ruptura con la lista ferroviaria opositora, ruptura con las listas estudiantiles antiburocráticas, etc.

El accionar de Altamira y su grupo merece el rechazo y el repudio de todas las fuerzas y organizaciones de la lucha democrática, de la clase obrera y de la izquierda socialista.

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