30/03/2000 | 660

Rieznik polemiza con Cavallo sobre salud

«No se trata de ver qué recursos tenemos y según eso a quién atiende un hospital, sino al revés, a quiénes deben atender los hospitales. Y es evidente que la prioridad está colocada en la población sin cobertura, los desocupados, el 50% de trabajadores en negro y los indigentes. De lo contrario, se introduce el principio mercantil de que la calidad de atención depende de lo que se pague».


Con esta postura, Pablo Rieznik enfrentó las posiciones privatistas, demagógicamente llamadas «autogestionarias», del director del Clínicas, Mazzei, de Granillo Ocampo y, especialmente, de Cavallo, quien propuso un sistema de libre elección tanto para pre-pagas como para beneficiarios de obras sociales y un seguro de salud para la población de la ciudad sin cobertura. Proyecto mercantilista -aclaró Rieznik- porque, con una asignación fija, el desocupado tendrá que competir con una población de mayores ingresos en la «compra» de servicios hospitalarios, quedando naturalmente excluido de cualquier posibilidad de atención acorde con las necesidades, obviamente mayores, de la población más explotada. Y porque esta estratificación social de planes de salud prepara la privatización total de la medicina.


Cavallo excluye a la población del Gran Buenos Aires que se atiende en la Capital. La propuesta de una inexistente coordinación de la atención y financiamiento en el área metropolitana (e improbable en las condiciones actuales), oculta un fuerte segregacionismo, que compartieron la mayoría de los expositores.


La mesa fue convocada por las autoridades del Clínicas para impulsar el planteo de que el hospital debe resolver su déficit con más «autogestión» y con recursos de la ciudad de Buenos Aires. «Esto quiere ocultar -planteó Pablo Rieznik- el brutal ahogo presupuestario de la Universidad, que se manifiesta no sólo en el colapso del Clínicas, sino en los sueldos miserables de los docentes y la ausencia de todo tipo de recursos elementales para el funcionamiento de la enseñanza». Y abogó por la eliminación de la «autogestión», que ya fracasó en el Clínicas, y por la triplicación del presupuesto universitario a todos los fines y para el funcionamiento excelente de los hospitales universitarios.


Pero el aspecto más destacado de la intervención del candidato del PO fue sobre la necesidad de que sean los interesados y afectados, trabajadores, médicos, técnicos y usuarios, quienes tengan a su cargo la conducción de los hospitales y de la política de salud. Los únicos que pueden evitar que la salud pública y la seguridad social se conviertan en un campo de rapiña del beneficio capitalista. La Alianza faltó a la cita.