20/05/2015 | 1364

Río Negro: después de las municipales del 3 de mayo


Las elecciones municipales del 3 de mayo en 23 municipios de Río Negro tuvieron a la izquierda proscripta. Las combinaciones, los rejuntes cruzados y las crisis internas inhabilitan la proyección directa de los resultados de la primera tanda electoral a las elecciones del 14 de junio, en las cuales se votará el gobernador de la provincia.


Es que aunque el FpV fue la fuerza más votada y obtuvo el 71 por ciento de los votos en Roca, perdió en tres ciudades que dirigía: Cipolletti, Cinco Saltos y Villa Regina, un bastión histórico del PJ. No logró ganar en Viedma, donde el kirchnerismo había realizado una fuerte apuesta. Weretilneck, por su lado, con su partido recientemente inventado, sólo ganó en Villa Regina, Cinco Saltos y en Cordero, un pequeño pueblo donde votaron menos de mil personas.


En Viedma, el radicalismo se reeligió gracias a la colectora del ARI. Pero en Cipolletti, el ARI ganó sin el apoyo del radicalismo, aunque llevando como candidato a intendente a un empresario de la zona apoyado por el macrismo. En la elección provincial, el ARI integra el Frente Progresista junto al PS (que en Cipolletti fue con lista propia con el apoyo del MST). La UCR, por su lado, cuenta con lista propia.


De conjunto, el escenario hacia el 14 de junio parecería tender a polarizarse entre Pichetto y Weretilneck. El FpV cuenta con la mayor cantidad de municipios (entre ellos, los dos más numerosos) y con la mayor afluencia de votos en las recientes elecciones. Sin embargo, muy difícilmente, el 71 por ciento obtenido por Soria en Roca se traslade a la lista provincial del FpV.


Pichetto ha recibido el espaldarazo de CFK. Lo proclamó, por cadena nacional, como el próximo gobernador de la provincia. Al mismo tiempo, le negó al actual gobernador la refinanciación de la deuda que la provincia mantiene con Nación.


Weretilneck pretende contrarrestar su baja votación con una abusiva utilización del aparato estatal para una campaña clientelar. Incluso se vale de un chantaje a los trabajadores estatales, prometiéndole el pase a planta permanente a cinco mil de ellos para después de las elecciones. La crisis de los productores frutícolas, por la caída de la demanda brasilera, también pretende ser explotada por el gobernador, acicateando el reclamo de un subsidio de los productores al gobierno nacional.


El retiro del PRO de la disputa por la gobernación no sólo apunta a evitar dañar la candidatura de Macri por una muy probable baja elección; a su vez, representa un ‘gesto' del macrismo a Weretilneck, en su pretensión de soplárselo a Massa.

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