31/05/2012 | 1224

Río Negro: un gobierno de internas y ajustes

La crisis política y financiera de Río Negro, abierta con la muerte del ex gobernador Carlos Soria, sigue su curso y se profundiza. Son frecuentes y toman estado público las discusiones y pugnas entre sectores del PJ y el Frente Grande a la hora de nombrar funcionarios o hacer cambios en el gabinete.


El endeudamiento de la provincia aumenta y el gobierno suma a la ley de emergencia económica y los tarifazos, el anuncio de una reforma impositiva; es decir, un impuestazo. El gobierno asegura que se aplicará, entre otros sectores, a las empresas petroleras.


Pero aunque la provincia forma parte de las diez provincias petroleras argentinas, todo lo referido a este sector está paralizado desde la reprivatización nacional. Se suspendieron las anunciadas recontrataciones de áreas y el gobierno se quedó sin la abultada caja que prometía la operación.


Las decisiones dependen ahora de la Nación y de provincias con mayor peso económico, como Buenos Aires, que aunque no son productoras tienen las refinerías. La paralización amenaza, además, con cortar las cadenas de pago a empresas de servicios y trabajadores en los municipios petroleros.


Está previsto también un 'impuestazo inmobiliario', lo que no sólo es una medida antipopular, sino que se pretende aplicar en una provincia donde la periferia de todas las ciudades está organizada por vecinos que resuelven la cuestión de la edificación urbana, el trazado de calles, la distribución de servicios, etc., a partir de la ocupación de tierras ociosas reservadas por el gobierno para futuros negociados inmobiliarios, desde hace 27 años, antes y ahora.


La gobernabilidad de Weretilnek sigue dependiendo de su capacidad para aplicar el ajuste. Pichetto controla y disputa cada movimiento.


Los rígidos recortes y anuncios de los primeros veinte días de gobierno chocaron con la resistencia de los trabajadores provinciales, por lo que el gobierno del más del 50 por ciento ahora debe salir a convencer a su electorado sobre el ajuste que está obligado a aplicar.


Es así que aumenta un mínimo por decreto y desconoce la paritaria docente, que rechazó todas las magras ofertas, sale a cooptar ambientalistas, reformula el alcance y aplicación de la ley de despidos, etc.


Con esto, ha logrado avanzar en la aplicación de las medidas, pero no ha podido imponer su aceptación a la población.


La imposición de discutir una nueva ley de educación, que ya está casi sancionada, generó el descontento docente en toda la provincia; la lucha de los hospitalarios por horas extras y la de los obreros de la fruta, que han bloqueado la salida de camiones al puerto, se extiende, y la juventud estudiantil de Bariloche dio una lección de lucha que puso en jaque hasta el mismo intendente de la localidad vs. Weretilnk vs. Pichetto.


Estamos ante una importante tendencia de ruptura del gobierno con los trabajadores que lo votaron y que habían puesto sus expectativas en el recambio, pero hoy ven que sus condiciones de vida empeoran.


Los trabajadores rionegrinos debemos mantener una fuerte deliberación obrera en los lugares de trabajo, con reuniones, asambleas y plenarios para convertir el descontento en lucha concreta, y avanzar hacia la huelga general que ponga las cosas en su lugar.

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