03/05/2021

Salta: las elecciones adelantadas y los desafíos de la izquierda

El gobernador Gustavo Sáenz adelantó las elecciones con el propósito de preservar su régimen bonapartista local y defender su dominio en el Senado y en Diputados con mayorías agravadas. También para mejor acordar con Fernández la elección de los diputados por Salta en la elección nacional. Busca revalidarse como representante de la mayoría de las fracciones de la burguesía, continuador del régimen de los Romero y Urtubey, e incluso avanzar con la cooptación política de la llamada oposición.

En lo que va de su mandato, cerró la continuidad de los principales contratos del Estado, entre ellos el del transporte con los prestadores de Saeta, en el área metropolitana. También se hizo el arreglo de la deuda, que postergó por ahora la posibilidad del default y que le permitió correr los principales vencimientos para el 2023, aunque la incrementó en 50 millones de dólares por nuevos intereses. Así blanqueó el reconocimiento de los fraudulentos empréstitos que tomara el gobierno de Juan Manuel Urtubey por unos 350 millones de dólares.

Va a la elección con estas cartas en la mano y el aval de Fernández, que, a sabiendas de la alianza de Sáenz con buena parte de los macristas locales, lo reconoce como su interlocutor en Salta. De este modo, Fernández mete más presión a favor de un frente común del Frente de Todos con el saencismo. La “grieta” que se nos presenta a nivel nacional y que por ahora polariza las encuestas entre las fracciones capitalistas de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos tiende a disolverse, objetivamente, en esta elección provincial.

Toda esta tentativa está condicionada, porque Sáenz sigue siendo un “bonapartista sin caja” que enfrenta ahora la segunda ola de la pandemia apostando a defender la continuidad plena de toda la actividad económica y la presencialidad en las escuelas, aun a costa de un desastre sanitario. Con todo, resultará inevitable un impacto sobre la economía local. Sáenz apuesta a una reactivación por el lado de la obra pública, donde publicita un plan de 40.000 millones de pesos. Pero solo 14 mil de ellos están en el presupuesto provincial, otro tercio están incluidos en el presupuesto nacional y el resto son “promesas a la gestión Sáenz” en su paseo por los ministerios nacionales.

Las clínicas privadas, la gastronomía y el turismo, reclaman un rescate del Estado. Ni el gobierno nacional ni el provincial tienen los recursos para enfrentar una política de subsidios al capital y a las masas para financiar el cierre de la actividad económica. Lo segundo requiere de medidas extraordinarias contra el gran capital y el desconocimiento del pago de la deuda que no están en su agenda.

El sistema de salud es el mismo del año pasado pero con una demanda multiplicada. En primer lugar, porque con toda la actividad económica normal, debe atender las patologías habituales y a ello sumar una segunda ola, que según la ex ministra de salud, será por lo menos entre 4 y 7 veces más grave que la primera.

Sea el 4 de julio o un mes después, si deciden postergar, iremos a votar en medio de las enormes tensiones de la crisis sanitaria y de la puja por el rescate estatal a las distintas facciones capitalistas, y los reclamos de los trabajadores, en especial de los desocupados o trabajadores en negro que llegan al 50% del total.

Los bloques políticos

La elección tiene un formato departamental, lo que seguramente habilitará toda clase de combinaciones de los partidos burgueses bajo el arbitraje de Sáenz. En la capital todo indica que irán con dos listas. Una pejotiana, que incluiría a buena parte del Frente de Todos, cooptado, y otra del romerismo y los sectores del macrismo que forman parte de su gobierno.

El PRO oficial que ha sido intervenido y no integra el gobierno, más el olmedismo (seguidores del exdiputado Alfredo Olmedo) y la fracción radical de Héctor Chibán, presentarían un frente común en una versión encogida de Juntos por el Cambio. El oficialismo de los radicales, de Mario Mimesi y Miguel Nanni, que está cada vez más cooptado por el gobierno, irá como UCR en algunos departamentos para mantener la ficción de su rol opositor, o en alianzas con Juntos por el Cambio: un cambalache.

Se ha presentado, a su vez, un mini “Frente de Todos” que sólo integra al Frente Grande, al PTP (Partido del Trabajo y del Pueblo) y la UP (Unidad Popular). Una tentativa de presentarse como oposición popular al saencismo de parte de un conjunto de grupos ajenos a todas las luchas contra el gobierno. Por la intensa cooptación que señalamos más arriba, el Partido de la Victoria ha quedado deshilachado. La Cámpora se integró al PJ normalizado bajo la batuta de Sáenz. Libres del Sur es una de sus colectoras.

Aunque el formato electoral favorecerá la confusión y la despolitización de la elección, el escenario plantea un campo potencial para que la izquierda pueda presentarse como un amplio canal de oposición política popular al gobierno, lugar que ocupó el PO en diversas circunstancias en los últimos 18 años en la provincia. Impulsamos que se forme el FIT-U nuevamente, para favorecer la presentación de un polo político de los trabajadores.

La constituyente de Sáenz: un taparrabos del continuismo

La reforma constitucional es una maniobra de maquillaje del régimen continuista de Sáenz, que pretende presentarse como renovador y partidario de la “alternancia política” en el poder. Pero busca el control del Poder Judicial con la eternización de los jueces de la Corte, luego de que Sáenz la ampliara con dos miembros. También implicará un reforzamiento de la presencia legislativa de las oligarquías locales, reduciendo el ingreso de las minorías.

La reforma propuesta está de espaldas a todas las grandes aspiraciones populares y al debate de la crisis social de la provincia.

También, llamativamente, han quedado fuera de la reforma temas de fondo que demanda la burguesía para otorgar aún mayores garantías jurídicas al saqueo de los recursos naturales de la provincia, lo cual ha hecho que exista una crítica creciente y hasta una impugnación legal por parte de algunos sectores.

La reforma nace desinflada y sin expectativas en la población. Su convocatoria es una expresión deformada de que está en discusión la descomposición del régimen. Vamos a poner de manifiesto esta cuestión, para desenvolver nuestro planteo de desmantelamiento del régimen oligárquico y la reorganización social bajo dirección de los trabajadores.

Las luchas obreras y las elecciones

Llegamos a la elección con una creciente irrupción del Frente piquetero con el Polo Obrero a la cabeza y con algunas luchas obreras de importancia como la que llevó a la victoria a los tabacaleros en Massalin, la de los obreros de la uva y su auto-convocatoria en Cafayate, de municipales, mineros, las del movimiento de mujeres, de la docencia y los estudiantes, y por el pase a planta de precarizados en salud. Todas ellas ponen un límite a la ofensiva capitalista en curso.

Sin embargo, Sáenz pudo hacer fracasar la huelga docente este año, apelando por un lado a la división de la asamblea por un grupo burocrático de delegados y por otro a la tendencia mayoritaria de la docencia a volver a clases presenciales luego de un año escolar perdido en el 2020. Cerró la paritaria con la burocracia de la inter-gremial a diferencia del 2020 en que lo hizo con los auto-convocados.

Al desarrollo de una agenda obrera y popular frente al régimen le debemos incorporar ahora la necesidad de que esa agenda se exprese en las elecciones como forma de reforzar las luchas populares y una salida de los trabajadores frente a las catastróficas perspectivas en materia social y sanitaria.

Los desafíos de la izquierda

La etapa en la que ingresamos, de grandes choques, de enormes agravios del capital, de quiebras de sectores enteros de la economía, pondrá sobre la mesa la necesidad de una acción de alcance histórico de los trabajadores frente al régimen oligárquico en descomposición.

Con estas tendencias de fondo, debemos ir a las elecciones a reforzar la lucha por la independencia política de los trabajadores, a popularizar nuestro programa de salida y a defender la presencia de bancadas del PO y de la izquierda que refuercen esta perspectiva política.

¿Puede esta elección ser escenario de nuevos giros políticos de las masas?

La respuesta es sí, y la formación del FIT-U debe abrir un canal para que se manifiesten.

Luego de las elecciones Paso del 2019 en donde la lista encabezada por los dirigentes históricos del PO se impuso muy ampliamente sobre la presentada bajo el nombre Política Obrera por el grupo altamirista y sobre el MST, nuestro partido ha seguido una ruta de recomposición con una fuerte protagonismo en la lucha de clases, con el desarrollo del frente piquetero, con la intervención en la docencia autoconvocada y en la organización de la juventud.

Nuestra bancada en Diputados ha tenido fuerte protagonismo presentando la exigencia de testeos masivos y el pase a planta en salud que provocó una crisis política que obligó a Sáenz a anunciar la equiparación salarial de los precarizados al día siguiente; la denuncia del vacunatorio VIP; la presentación de un programa obrero para enfrentar la pandemia y la fuerte repercusión pública en grandes temas como nuestra denuncia del arreglo de la deuda a la medida de los usureros, que la Legislatura aprobó con nuestra única oposición.

En estos dos años hemos extendido nuestra organización partidaria a Metán, Joaquín V. González, Güemes, Mosconi y otros lugares del interior, en donde estamos en condiciones de presentar listas.

Pablo López, Cristina Foffani, Gabriela Cerrano y Claudio Del Plá siguen siendo los principales referentes públicos de la izquierda en la provincia.

De allí la conducta criminal del grupo de Altamira que, como parte de un proceso de usurpación política y legal del PO, ha elegido la previa de la elección para atacarlos y expulsarlos con métodos policíacos. Con esto, el altamirismo ha ratificado su conducta hostil al Frente de Izquierda y su propósito oportunista electorero de corto vuelo, al tratar de explotar la usurpación divisionista del nombre del PO en este turno electoral. Los marcianos del grupo de Altamira incluso rechazan la campaña por la expropiación del laboratorio de los Sigman para abastecernos de vacunas, que lleva adelante con creciente suceso el FIT-U.

Aún habiendo hecho una extraordinaria campaña, expresión de un amplio apoyo popular, que permitió reunir 8000 adhesiones y afiliaciones en solo 4 meses y completar con esto sobradamente los requisitos para obtener una personería que garantice los derechos electorales de los militantes y afiliados del PO contra los usurpadores, la justicia ha demorado los trámites y llegamos a esta elección sin la personería, que seguramente ya habremos conquistado para la elección de diputados nacionales.

En este contexto abordamos la discusión de la formación del FIT-U.

Los compañeros del PTS han propuesto que las listas se formen conforme los resultados de las últimas Paso. Creemos que esta es una base objetiva, sumada a la realidad del desarrollo de la intervención política de cada una de las fuerzas en estos dos años, para poder constituir las listas más competitivas.

Manos a la obra.

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