Políticas

19/8/2004|864

Santiago: El PO ante la convocatoria constituyente

El mismo día que firmó la convocatoria a elecciones para convencionales constituyentes, el interventor Lanusse le pidió la renuncia al ministro de Gobierno, Ilarregui, hombre del riñón de Kirchner. Ilarregui es también el vértice del aparato punteril que la Intervención estaba consolidando con las intendencias peronis­tas.


En la crisis santiagueña se reflejan los diversos realineamientos que se van ope­rando en el ámbito nacional: con el giro de Kirchner hacia el duhaldismo, Ilarregui ha­bía comenzado un fuerte acercamiento hacia el interventor del PJ, el duhaldista Rafael González, lo que dejó a -Lanusse ¡hombre de Beliz y del Opus Dei- “pedaleando en el ai­re”. Así, el “Foro de Intendentes Peronistas”, de ser el aparato que Lanusse iba a usar pa­ra las elecciones pasó súbitamente al campo de los adversarios de la Intervención.


De ahí que dos semanas atrás, Lanusse reemplazara a numerosos comisionados mu­nicipales por hombres “propios”, y que la prensa se hiciera eco de la posible interven­ción de distintos municipios (Las Termas, Ojo de Agua, etc.). En la pequeña localidad de Estación Simbolar, un sector patronal alentó la resistencia a la destitución del co­misionado, lo que concluyó con la renuncia del reemplazante. De igual manera, el pac­to de “paz social” firmado por la burocracia sindical hasta mayo de 2005, bien puede quedar en el olvido: “ATE informó que la pró­xima semana declarará el estado de alerta y movilización en varios municipios del inte­rior ‘en defensa de las autonomías munici­pales”’ (Nuevo Diario, 7/8).


A la Intervención se le han achicado los márgenes de maniobra política. Algunos sec­tores de la Iglesia le han quitado su apoyo y el jefe de Gabinete debió salir a desmentir la renuncia de Lanusse.


Alineamientos


Un arco sustentado en el viejo aparato juarista, el ala de la UCR que preside Zavalía, y el sector kirchnerista de Chabay Ruiz, ha declarado su boicot a la convocato­ria a la Constituyente por parte de la Intervención. Este sector es apoyado por el grupo Ick, el Yabrán juarista.


Los que apoyan la convocatoria se en­cuentran agrupados en la Multisectorial. Allí han recalado desde la Iglesia, el ala de la UCR que preside Zamora (actual inten­dente de Santiago), el centroizquierda, agrupamientos de derechos humanos, sociales, un ala del Mocase y hasta la izquierda de­mocratizante (el PC y las dos alas del MST).


La Multisectorial presentó un proyecto de reformas que evade cuidadosamente la cuestión de la tierra. En Santiago, un puña­do de terratenientes monopoliza la tierra y el agua, y otro puñado, donde hay opositores y oficialistas (Ick, Sarquis, Curi), se reparte, además, el resto de los grandes negocios (construcción, medios, bancos, comercio, etc.). La Multisectorial fogonea la idea de que la miseria, la desocupación, y el atraso general de Santiago obedecen a su Constitución.


Por una alternativa obrera y socialista


El Partido Obrero denuncia las limita­ciones de la convocatoria. La Constituyente está condicionada por la Intervención y los monopolios capitalistas. Por otro lado, la convocatoria reglamenta el alcance de las re­formas, excluyendo el régimen de propiedad de la tierra y demás recursos productivos y financieros.


El Partido Obrero interviene planteando la necesidad de una Asamblea Constituyente libre y soberana para proce­der, en primer lugar, a expropiar el latifun­dio y entregar la tierra a los campesinos tra­bajadores. También plantea la jornada labo­ral de emergencia de 6 horas; el aumento del salario mínimo a 750 pesos; la expropiación de los grandes grupos económicos, la rea­pertura del Parque Industrial y de toda fá­brica cerrada, para poner esos recursos en función de un plan productivo bajo gestión del pueblo trabajador; la triplicación del pre­supuesto de salud y educación; un Plan Popular de Viviendas bajo control obrero; la disolución de todos los aparatos represivos, la elección popular de los jueces y de todos los funcionarios políticos, elegibilidad y revocabilidad de todos los cargos públicos, sa­lario de los funcionarios que no supere el sa­lario de una directora de escuela.


Estas reivindicaciones de tierra, pan y li­bertad son incompatibles con el actual régi­men político. El Partido Obrero llama a to­das las organizaciones que se colocan en el campo de la lucha a un frente único para im­pulsar una alternativa obrera y socialista.