13/11/2008 | 1063

Sartelli no entendió

Sartelli dice que RyR es un partido parcial, malinterpretando al Gramsci que estudiamos hace diez años.

Si en el desarrollo de un grupo social el momento económico-corporativo es reivindicativo (un sindicato), en el partido parcial, el grupo se constituye como clase defendiendo un programa parcialmente político. Así, el Sitrac-Sitram o la ANT son grupos de la clase obrera con una experiencia política pero que no remata en un programa general.

En el tercer momento, el del partido orgánico, alguno de los partidos existentes pasa a ser el «príncipe moderno» y cumple la función de soldadura de esos partidos parciales, a los que cohesiona detrás de un programa general, «la fase más estrictamente política». Sin él, los partidos parciales no logran ser clase para sí. No es un partido de tendencias y programas diversos: el programa del conjunto depende de la organización más consciente.

El intelectual orgánico de la clase debe actuar en ese partido nominal-orgánico, que puede liderar un frente único bajo un programa consciente. En nuestro caso, ese partido es el PO y quien lo comprenda debe actuar bajo sus filas. Será un intelectual orgánico no porque esté en el aparato sino porque éste expresa lo orgánico (no parcial ni coyuntural).

Sartelli habla de lo importante que es «armar un partido», pero no está en el partido que ya está «armado». Se dice parte de un falaz partido orgánico piquetero, el cual no tiene suficiente conciencia de clase. Se define marxista «partidario» y a la vez «independiente», postulante a consultor-asesor de un mosaico clasista, sobrevolando como intelectual («si me hubieras llamado»… le dice a Jorge con tonito de maestro ciruela). Un Mariano Grondona proletario.

Su partido parcial sirve a su necesidad de Figureti y para realizar los intereses de casta intelectual de su grupo. Le sirve para armar rancho aparte, sin ser Tarcus pero incontaminado de la aburrida disciplina partidaria. Confina lo intelectual a la universidad, al revés de Gramsci, para quien lo intelectual está en todos lados. El obrero que piquetea Prensa Obrera es también un intelectual porque interviene en la feroz batalla en donde está en juego cotidianamente la hegemonía de la clase dominante. El intelectual «profesional» debe ir a la calle y priorizar a la clase sobre la capilla. El intelectual marxista es de partido o no es marxista. Por algo Gramsci fundó el PC y L´Ordine Nuovo no era ni «independiente de todo partido político» ni un «partido parcial»… No se puede jugar a dos puntas.

Cierta vez, un mediocre adlátere de Eduardo -Harari- (autor del pendenciero y pobretón La contra) me dijo «vení a RyR». Ante mis críticas por su postura hacia el PO, me dijo que «en lo cultural el PO es nuestro enemigo». ¿Estrategia parcial? No: un gigantesco narcisismo («El libro del argentino (¡!) que anticipó la crisis», ¿Horangel?, ¿Nostradamus?). Si no quiere ser Katz, Eduardo debe dejar el vedetismo y aportar materia gris donde corresponde.

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