04/11/2015 | 1388

Scioli ¿menemista?


Desde las Paso, el PTS se jacta de haber acuñado la caracterización de Scioli y Macri como «los hijos políticos de Menem». Ahora, con el balotaje, ha extremado esta línea, al punto que justifica el voto en blanco, sumariamente, en una frase: «No votamos menemistas». Los editorialistas de La Izquierda Diario compiten en exabruptos de este tipo apuntados a separar al kirchnerismo, que sería progresista, de la candidatura de Scioli. Aseguran incluso que la causa de la derrota del kirchnerismo ha sido entregar a la «derecha» del movimiento sus candidaturas centrales. Si uno siguiera esta lógica, habría debido apoyar la reelección de CFK. 


 


Tanto Macri como Massa se esforzaron por marcar el carácter continuista de la candidatura de Scioli, desde el «cepo» al «chavismo». Explotaron este final de crisis industrial y financiera. 


 


Las diferencias entre Scioli y Cristina son de contexto político: Scioli simplemente levanta, hoy, la agenda de la burguesía que reclama una devaluación, la baja de retenciones, o el ajuste fiscal y el tarifazo, de la misma manera que en su momento los Kirchner levantaron la agenda de abandono de la convertibilidad de Duhalde, o más tarde utilizaron la caja de la Anses para el rescate al capital. Es el agotamiento del intervencionismo kirchnerista lo que conduce a su «etapa superior» con los Scioli -que acompañó todos los virajes del bloque oficial. El triunfo de Vidal ha demolido la expectativa de que la camarilla kirchnerista y la burocracia sindical sea considerada por el establishment como un factor de gobernabilidad.


 


La llamada «izquierda kirchnerista» es un elemento más en la descomposición política del oficialismo. ¿O no contribuyen los Hebe de Bonafini, D'Elía o Yasky a prostituir la lucha por las libertades democráticas, la lucha piquetera o sindical? La llamada «izquierda» K se no es más que un puñado de arribistas sin principios. Por eso se suma, en defensa de prebendas, al carro sciolista «con la nariz tapada». La descomposición ha llegado hasta La Mella. A los nuevos López Rega no les hizo falta siquiera echar a la «juventud maravillosa» de la plaza. Les bastó con darles cargos. 


 


Intervengamos en el balotaje con posiciones claras y con todas las banderas de la izquierda desplegadas.

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