27/10/1999 | 647

Se deschava otro robo a los jubilados

A medida que pasa el tiempo, los especialistas y analistas empiezan a descubrir la estafa de la jubilación privada, algo que el PO señaló anticipadamente en la feroz campaña que hizo, durante 1993 y 1994, en contra de esta confiscación del salario de los trabajadores.


Es sabido que las AFJPs cobran como comisión el 30% del aporte del trabajador. Así, sobre 4.000 millones de aportes anuales de los trabajadores, las AFJPs se quedan todos los años con 1.200 millones simplemente por recibir fondos que, para colmo, son recaudados por el Estado a través de la AFIP-DGI.


Los restantes 2.800 millones son invertidos en la Bolsa y en plazos fijos, asumiendo el trabajador el riesgo de esas inversiones. Pero ese llamado «ahorro previsional» será luego triturado por la especulación, porque las posibilidades de que se produzca una crisis financiera, bursátil o una devaluación durante un período de 40 años, lapso entre el inicio de los aportes y el momento de la jubilación, son una certeza.


Pero ahora los especialistas previsionales descubrieron una nueva estafa —que el PO alertó en «Jubilación Privada: la Bolsa o la Vida»— cuando, finalmente, el trabajador se jubila.


En ese momento, los fondos del trabajador se transfieren a una compañía de seguros de retiro que le administrará el pago de una «renta vitalicia», es decir de una jubilación de por vida.


Por administrar esa jubilación, la compañía de seguros se queda, de antemano, con el 10% del total del fondo. Calculando que, en promedio, los fondos de los trabajadores ascienden a 100.000 pesos, la compañía de seguros se queda con 10.000 pesos.


Con el resto, la compañía calcula cuánto debería pagarle por mes al trabajador jubilado para que ese dinero —en este caso, 90.000 pesos—‘dure’ toda la vida del trabajador. Entonces, dividen el total del dinero por la expectativa de vida que tienen los trabajadores al momento de jubilarse.


Según Carlos Gruschka, un actuario que trabaja en la Superintendencia de AFJP (un hombre insospechado de ‘parcialidades’ de izquierda)»las tablas actuariales de mortalidad que se utilizan para calcular las prestaciones de los jubilados están confeccionadas sobre el promedio de vida de los ciudadanos del Estado de Nueva York, bastante más alta que la de los argentinos. Y que, por esta razón, los jubilados perciben un beneficio un 7% menor del que les corresponde» (Página 12, 26/9).


Por este motivo, Página 12 dice que la jubilación privada es un «sistema de imprevisión social», algo que parece calcado del capítulo»Haberes de imprevisión social» de la «La Bolsa o la Vida».


Los números son simples: 30% de comisión al momento de aportar; 10% de comisión al momento de jubilarse; 7% por el uso de tablas de expectativa de vida equivocadas. No hace falta que caiga la Bolsa para que la jubilación del trabajador quede triturada.

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