25/09/1997 | 558

Se pusieron las ‘alianzas’

A principios de noviembre de 1988, en un coloquio de empresarios en Bariloche, «empezó la luna de miel entre Alsogaray y Menem». Así lo consignó en su momento este periódico (PO Nº 249, 9/11/88).


Esta vez, en el mismo sitio, en la IV Conferencia de la Unión Industrial que tuvo lugar entre el 18 y el 19 de septiembre, empezó otra: la de la ‘Alianza’ con «los grandes empresarios».


El viernes 19, La Nación titulaba: «En Bariloche, la Alianza busca atraer a los empresarios». Pero la nota, en su interior, aún decía que «los grandes empresarios dieron claras señales de estar más cerca del Gobierno que de la Alianza» (19/9). Dos días después, cuando le tocó hablar a Menem, José Ignacio López, en el mismo diario, consigna a modo de balance: «el aplauso (a Menem) no fue entusiasta».


Es que los ataques del riojano a la Alianza no concitaron la simpatía de los capitalistas. La Conferencia, en sus conclusiones, convergía con las críticas de la ‘Alianza’ a la marcha del ‘modelo’. El corresponsal de La Nación lo resume así: «los industriales desean un poco de proteccionisnmo y políticas activas para fomentar su sector, aunque todavía no lo planteen tan abiertamente»(21/9).


Curiosamente, los ‘adversarios’ que sí convergieron en la crítica al ‘modelo’ fueron el presidente de la UIA y diputado duhaldista (que va por la reelección), Claudio Sebastiani, por un lado; y el principal‘referente económico’ de la Alianza y jefe del Instituto de Desarrollo Industrial (IDI) de la UIA, José Luis Machinea, por el otro.


El ‘pope’ del mayor grupo capitalista nacional, Roberto Rocca (titular, además, del IDI, y ‘jefe’ de Machinea), resumió el viraje patronal: esta Conferencia, dijo, es «un taller de métodos, no tenemos que dar un voto a las ideas, sino un voto a la instrumentación. Como dijo Deng, no importa que el gato sea rojo o negro, con tal de que atrape a los ratones» (ídem, 19/9). El corresponsal que venimos siguiendo dice que el «poderoso empresario» estuvo «lejos de ensayar una defensa a ultranza del actual modelo económico» (ídem), es decir, que se alineó en la ‘oposición’. Declaró sin vueltas que «aunque la Alianza UCR-Frepaso gane estas elecciones y las presidenciales del 99 ‘no cambiará nada’…» (Clarín, 19/9).


Oscar Vicente, representante del segundo grupo capitalista en importancia del país, Pérez Companc, «fue igual de tajante: ‘Los inversores extranjeros y los organismos internacionales no se van a espantar si hay un cambio de gobierno’…» (ídem).


En la Conferencia, José Luis Machinea se anticipó incluso a lo que horas después haría el FMI (postergando el anunciado ‘plan de facilidades’ para la Argentina). Frente a los falsos ‘aumentos’ salariales para los docentes y jubilados, ‘advirtió’: «El equilibrio fiscal y el acuerdo con el Fondo Monetario podrían verse alterados con los anuncios presidenciales» (ídem).


Su ‘jefe’, Rocca, no se quedó en ‘chiquitas’ al abordar las expectativas frente a la desocupación: «No soy optimista. Es un fenómeno internacional. Los afectados protestarán, y tienen razón en hacerlo, pero no hay recetas» (ídem). Es decir que son los capitalistas quienes se confiesan incapaces de dar una salida al principal flagelo social del país.


La ‘ética’ de la Alianza, nuevamente, no tuvo desperdicio. José Luis Machinea «enfatizó», dice el corresponsal de Clarín: «Aunque la apertura se hizo mal, con aduana trucha, y las privatizaciones sin marco regulatorio efectivo, están hechas. El próximo gobierno va a respetar los contratos y lo actuado, porque eso hace a la seguridad jurídica» (19/9). Oscar Vicente, que sabe de la presencia de otros representantes de los ‘grupos petroleros’ en la Alianza, destacó que «aunque la Alianza no dio detalles sobre su política económica», «lo concreto» (que) «miran los inversores extranjeros y los organismos internacionales son hechos», y en este plano están «la ley de hidrocarburos, la ley de minería, y que la Argentina le vende carne al mercado internacional», precisamente los ‘negocios’ que la ‘Triple Alianza’ está promoviendo.


Bajo el dominio de la dupla Rocca-Vicente, la UIA siguió exhibiendo su apoyo a la ‘convertibilidad’ y a los acuerdos del Mercosur. Pero estos capitalistas, que son los que se benefician más del mercado brasileño, reclaman subsidios para no verse desalojados por sus competidores.


En síntesis, el ‘noviazgo’ UIA-UCR-Frepaso, después de haberse puesto las ‘alianzas’, festejó la boda e inició su luna de miel.

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