16/12/2010 | 1159

Sergio Schoklender, el verdadero usurpador

Gustavo C.

El apoderado de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, acusó a los ocupantes del Parque Indoamericano de «narcotraficantes armados». Obsesionado por sus intereses inmobiliarios en la zona, tomó rápidamente la posición xenófoba de Macri. Ningún plumífero K se sintió obligado a deslindar posiciones o responsabilidades. De hecho, la posición de este individuo justifica la represión y los asesinatos de la policía.

Sobre el ‘aprovechamiento político’ de la situación, tampoco se refirió a la interna que mantienen, de cara al 2011, el gobierno nacional y el macrismo: prefirió acusar «al MST, el Partido Obrero y todos los trotskos (sic)» (Urgente 24, 8/12), que en su opinión utilizan a la gente. «No tenían nada que ver y ahora aparecen acá» (ídem), se lamentó.

«No se puede permitir que en cada plaza o terreno se arme una villa» (ídem), concluyó un Schoklender, erigido en defensor de la propiedad privada de los terrenos públicos y privados -el mismo argumento de los sojeros que matan campesinos y originarios. Schoklender es, sin embargo, un usurpador cabal de terrenos, que obtuvo por gracia del poder.

Schoklender argumenta que están construyendo 300 viviendas para la población más humilde de Los Piletones. Pero estas construcciones se basan en la tercerización, o sea en salarios menores. La fundación Madres y la firma italiana Emme Due han armado un consorcio para construir, el cual superó a otros rivales privados precisamente por la diferencia en el salario de los obreros: los trabajadores de la obra no se encuentran bajo convenio de la Uocra, sino bajo un contrato precario con el Gobierno de la Ciudad (con jornadas que a veces superan las 10 horas de trabajo). O sea que Schoklender es un favorecido de Macri.

Son conocidas, también, las represalias contra aquellos obreros que no comulgan políticamente con Schoklender-Bonafini, o que no asisten a los actos, quienes en tal caso son rápidamente despedidos de su trabajo.

A ello deben agregarse sus vínculos con los punteros más descompuestos de la zona. Es el caso de Miguel Ozuna, denunciado por sus patoteadas y amenazas contra los luchadores de Los Piletones.

Colocándose del lado de Macri y de la policía contra los explotados del sur de la Ciudad, macarteando a las organizaciones de izquierda simplemente para defender un negocio, Schoklender-Bonafini han dado un nuevo salto de proporciones en su descomposición política. Han hecho la peor de las usurpaciones: la del nombre y la bandera de las Madres, en beneficio de un negocio en sociedad con los Kirchner y los Macri.