06/04/2006 | 940

Servidumbre laboral

Servidumbre ambiental

Tuvieron que morir seis personas, entre ellas cuatro chicos bolivianos, para que la servidumbre capitalista en el trabajo ocupara los títulos de los diarios y de la televisión.


 


Pero son centenares de miles, sino millones, los que en Argentina trabajan por 70 centavos la hora y más de catorce horas por día.


 


Incluidos los niños.


 


En el campo, en las empresas tercerizadas de la industria y de la minería.


 


Lo hacen en el marco de la más completa falta de seguridad laboral y de higiene.


 


Los accidentes de trabajo, las patronales ya los tienen descontados en la prima que pagan a las ART.


 


El Estado es cómplice y organizador de este sistema de explotación, no en vano paga él mismo en negro, carece de inspectores de trabajo.


 


Todo el edificio de la rentabilidad capitalista reposa sobre esta superexplotación.


 


La descomposición capitalista retrotrae a la humanidad a una barbarie social.


 


Pone de manifiesto que bajo este régimen no existe el progreso social como tendencia, ni la estabilidad de las conquistas obtenidas.


 


Para los miles de millones que forman el mundo del trabajo, la única perspectiva humana es la revolución social.


 


¿Pero acaso no ocurre lo mismo con todas las formas de la existencia social?


 


Kirchner y el uruguayo Tabaré aseguraron que encontrarían un compromiso entre el interés del capital y la protección del medio ambiente.


 


Han fracasado miserablemente.


 


Las pasteras han dejado claro que la rentabilidad de su capital es incompatible con la preservación de la naturaleza.


 


Los asambleístas, que ya habían previsto este fracaso, vuelven a los cortes.


 


¿Pero de qué asombrarse cuando las papeleras y mineras están asolando el ambiente a lo largo y ancho de Argentina sin que Kirchner se mosquee?


 


Al FMI le ha dado 10.000 millones de dólares, al saneamiento de la cuenca Riachuelo-Matanzas 168 millones de pesos.


 


En momentos en que incluso la Francia primermundista protagoniza una rebelión popular en respuesta a la precarización del trabajo y de la vida, la respuesta a la servidumbre capitalista, en todos los órdenes de la vida, es organizarnos en los lugares de trabajo y de estudio, en las ciudades y en los pueblos, para luchar contra esta barbarie.


 


Y preparar sistemáticamente una alternativa obrera y socialista.


 

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